7 de agosto de 2017

GALICIA (...y 4)


Ya termino con este post mis impresiones sobre el viaje a Galicia, que como les decía en el primero de ellos hacía muchísimos años que no visitaba.
Está claro que me acordaba de algunos lugares, otros fueron totalmente nuevos para mí, pero en general debo decir que me encantó todo lo que vi, que se nos quedaron atrás algunas cosas que queríamos ver y por una circunstancia u otra, no se pudo, pero el "programa" que llevábamos más o menos lo cumplimos.
Uno de los lugares que no vimos y que tenía especial interés por ver fue Valladares, la parroquia más extensa del municipio de Vigo, evidentemente por la coincidencia de mi apellido. Quería repetir esta foto que nos hicimos mi hermano Melquiades y yo en el año 84, pero no pudo ser... mejor, así no hago comparaciones, ja, ja.


La llamada Costa da Morte es la región costera situada en la provincia de La Coruña, que abarca desde Punta Roncudo hasta el Cabo Finisterre. Esta delimitación la pusieron los marinos ingleses hace más de dos siglos, considerando el tramo de costa más peligroso por la cantidad de bajos o lagos que se escondían a pocos metros de la superficie alejados de la costa, las fuertes corrientes, temporales, repentinas cerrazones de niebla y los múltiples naufragios de los que fueron testigos sus gentes.
Cogimos la carretera de la costa, pero la casualidad hizo que nos desviáramos a Carballo para tomar un cortado.
Había Feria-Mercado en la plaza del Ayuntamiento y la cámara se movió sola en cuanto leyó "Plátanos de Canarias"... Me sentí acompañada, ja, ja.



No sé si todavía funcionará, pero me llamó la atención la "Sección de Niñas" separada de la de "Niños" en la Escuela.

Lo que hacemos mi cuñada y yo nada más llegar a un lugar es buscar la Oficina de Información, y en este caso, y aunque supongo que no va a leer este blog, merece una mención especial la señorita que atendía la oficina porque nos sorprendió gratamente. Nos explicó todo "con pelos y señales", nos dio folletos de todo tipo y hasta nos regaló un mandil.
Continuamos por la costa hasta Malpica, con el atractivo de su puerto y la evidencia de la dureza en el trabajo que desarrolla la gente del mar :"El trabajo del marinero no acaba al volver del mar".
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Cuando llegamos a Muxía, ya eran horas de almorzar y fuimos a dar con un restaurante estupendo, aunque no era el que estábamos buscando. Es el Restaurante Virgen de la Barca, y allí el camarero también nos explicó muy amablemente por donde teníamos que ir para ver la Piedra D'Abalar y seguir bordeando la costa hasta llegar a Fisterra (Finisterre para los amigos).
Galicia es tierra de numerosas leyendas, como la supuesta fuente de curación de las Piedras de Muxía. Algunos dicen que ahí desembarcó la Virgen para animar al apóstol Santiago en sus labores evangelizadoras en suelo gallego. Por eso está el Santuario de la Virgen de la Barca y se supone que hay muchas piedras a las que se achaca propiedades mágicas como la Piedra de Os Cadrís o la nombrada Piedra D'Abalar.

El desastre del Prestige fue uno de los más recientes accidentes de la Costa da Morte. Un petrolero griego, el 13 de noviembre de 2002, se partió por la mitad a mar abierto y causó una de las catástrofes ecológicas más devastadoras de Galicia.
Este Monumento "A Ferida" (La herida) situado a pocos metros del Santuario, encargado por la entidad de Seguros Aegón y posteriormente entregado a la Xunta, recuerda el desastre del Prestige.

A pesar de que conocemos al Cabo Finisterre como el punto más occidental, la realidad es que el Cabo Touriñan es el que verdaderamente ostenta ese título, así que "Al César lo que es del César..."

Y llegamos a Finisterre, que en realidad parecía "el fin de la tierra"...

Me encantó esta frase que se lee en el Hotel que está al lado mismo del Faro de Finisterre: "...donde el silencio esconde algo más que palabras" y la bota de peregrino (antes eran dos y una fue robada) que hace referencia a la tradición de quemar las ropas usadas en la peregrinación y dejar los zapatos.

Y ya les dejo, desde el kilómetro cero, no sin antes agradecer otra vez a Chela su ofrecimiento y las informaciones que comparte en su blog y que nos sirvieron de mucho.

1 de agosto de 2017

GALICIA (3)



Sigo contándoles mi periplo por tierras gallegas, mostrándoles algunas imágenes que hicimos y con la esperanza de que pueda servir mi opinión a alguno que quiera visitar el lugar.
Una cosa que nos sorprendió fueron las estaciones de "peajes". Desde el primer día que cogimos el coche de alquiler y a pesar de que compramos un mapa de carreteras, y a pesar de los navegadores, gps, tom tom o como se llamen, casi nunca acertamos en la forma de evitarlas, así que fuimos por autopista la mayor parte de las veces y nos gastamos bastantes euros (también echamos unas cuantas maldiciones, todo hay que decirlo...).
También nos sorprendieron preciosas playas como ésta de Barrañán.


Santiago de Compostela es la capital de la Comunidad Autónoma de Galicia y está situada a a 65 kilómetros de La Coruña, donde nos quedábamos. A pesar de que le dimos el abrazo de rigor a la imagen del Santo (no había mucha cola de peregrinos...), no pudimos apreciar la plaza y el edificio de la Catedral de Santiago en todo su esplendor.
Por un lado, porque se celebraba al día siguiente un Concierto de la Orquesta Sinfónica de Galicia y el Orfeón Donostiarra dirigidos por el director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel que congregó a más de 4.000 personas en la emblemática Plaza del Obradoiro



y por otro, por las obras de restauración que se están llevando a cabo desde hace tiempo en las Torres que al parecer, permitirán frenar la entrada de humedad en el templo desde la fachada



así que la entrada la tuvimos que hacer por la Puerta de Platerías, donde los peregrinos llegaban de todas partes y aquí sí tuvimos que ponernos en cola un ratito.



Nos encontramos con sendas Ferias Medievales en Padrón (donde los famosos pimientos)



y en Betanzos (donde la deliciosa tortilla), y aunque no estuvimos mucho tiempo, la verdad es que me encantaron porque es una cosa que no tengo posibilidad de disfrutar por aquí.



Visitamos el pueblo marinero de Combarro, cercano a Pontevedra, donde nos encontramos estos característicos hórreos al borde del mar. He leído que, aunque no esté oficialmente documentado, es posible que su origen sea un castro galaico.



Y como había que probar las ostras, qué mejor que hacerlo en la célebre Calle de las Ostras, uno de los principales atractivos de la ciudad de Vigo. Dominan la calle, ahora cubierta y modernizada, los pequeños puestos de las mejores ostras del mundo que se venden por docenas, abiertas al momento de degustarlas.



Desde los Jardines de Castro, vimos la ría de Vigo y las Islas Cíes, un archipiélago que está declarado desde el año 2002 Parque Nacional Marítimo Terrestre.



Meigas no vi ninguna, aunque dicen que haberlas, haylas...



Y aunque hubiera querido terminar la reseña aquí, porque no quiero ser pesada con tanta foto, prefiero dejar un post para dedicarlo a la Costa da Morte, región costera de la provincia de La Coruña, que merece la pena ver con más detalle.
 
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