8 de abril de 2014

ENTRE REZO Y REZO

(Historia de Semana Santa)


Se colocaron su mejor vestuario, unos trajes de chaqueta oscuros que habían comprado en una de las mejores tiendas de La Laguna.
-Yo creo que debemos llevar la misma talla -dijo Aurora.
-Seguro -le respondió Paca, y para sus adentros pensó: Dos tallas más que yo te hacen falta a ti, fijo...
Después resultó que no, que no era tanta la diferencia, para contento de Aurora y enfado de Paca.
Se retocaron el peinado que les había hecho Nely en su famosa peluquería lagunera el día anterior, también en medio de la discusión propia sobre el color que mejor podrían teñir sus canas.
-Es que a ti ese tinte no te va, Paca. Te hace mayor...
-Pues a ti ese corte de pelo menos, que ya no estás tú para peinados de quinceañeras...
-Nely dice que me queda bien, y lo que dice Nely, va a misa. Y hablando de misa, date prisa que llegamos tarde a la Catedral.
Se dieron la última pincelada de brillo en los labios, mirándose en el espejo que estaba colocado justo antes de la puerta de la calle. Disimuladas las arrugas con la última crema de colágeno adquirida en la Farmacia Saavedra, salieron caminando las dos hermanas calle San Agustín abajo hasta el cruce con la calle Juan de Vera, para dirigirse a la Catedral, recién abierta tras doce años de oscuridad.
Al pasar por el Orfeón La Paz, un grupo de señores que estaban en la escalinata de entrada, todos Cofrades del Santísimo Cristo, las saludaron con algarabía y luego se quedaron murmurando algo a su paso.
-Te lo dije, Paca, que no quería pasar por aquí, para no encontrar a esta gente... Teníamos que haber cogido por la Calle Capitán Brotons.
-Bueno, Aurora, te estás convirtiendo en una insociable con el paso de los años, yo creo que es gente de bien y muy amables con nosotras.
Al final entraron en la Catedral y escucharon la función religiosa con mucho fervor, pero cuchicheando de vez en cuando sobre los que llegaban tarde, los que iban a comulgar o los que estaban en el banco de enfrente.
Luego, buscaron en la calle Carrera un lugar estratégico a la espera de que se iniciara la Procesión Magna.



-Yo no sé si aguantaré de pie todo el rato, Paca. Te lo aviso. Mira que son veinticuatro pasos, más todo el desfile de los capuchinos...
-Si nos cansamos, nos vamos a sentar un rato al Bar Carrera y nos tomamos una infusión, mujer.
-Es que luego no nos podemos perder la Procesión del Silencio. Esa sí que es imprescindible.
Cuando empezaron a desfilar las procesiones, acompañados de Hermandades y Cofradías, Paca y Aurora, rosario en mano, iban comentando entre rezo y rezo, todas las novedades e incidencias que por sus ojos pasaban:
-Este no ha planchado la túnica desde el año pasado...
-Aquel lleva el capirote arrugado...
-A ese se le apagó el farol...
-Y aquella de enfrente es una mujer, por los tacones que lleva...
-Parece que esta Cofradía cambió la indumentaria...
-¿Y éstas con peineta?...
-Esos vienen a darse golpes en el pecho...
-Y los niños ya deben ir cansaditos...
Al paso del Cristo, las lágrimas aparecieron en los ojos de Aurora cuando recordó aquella folía que le cantaba su madre:



“Al Cristo de La Laguna,
mis penas le conté yo,
sus labios no se movieron
y sin embargo, me habló”.
Su hermana Paca la miró disimuladamente sin decir nada en esta ocasión...
A pesar de la edad(entre las dos sumaban más de ciento cincuenta años), aguantaron el frío lagunero hasta que pasó la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, volvieron por la noche a la Procesión del Silencio, y hasta se lamentaron porque terminaba una semana de paseos vespertinos, con la excusa de la Semana Santa Lagunera.

21 despertares:

Ligia dijo...

Muchas gracias a todos por los comentarios y las visitas en la entrada anterior. Esta historia es la última que he escrito para el periódico local Lagunamensual, ambientada en la Semana Santa Lagunera (sobre todo por las calles y lugares que nombro).
Como quien dice, hay que ir preparando el rosario...
Abrazos para todos.

Alejandra Sotelo Faderland dijo...

Magnifica entrada de las hermanas solitarias que hacen de las procesiones el eje de su vida social. Una historia vivida de hermanas, celos, rivalidades cotidianas y comentarios compartidas. Genial, Ligia.

md dijo...

Estas dos señoras que suman más de ciento cincuenta entre las dos, me han agobiado un pelín...

Besito y felicidades por la publicación.
Buen día!!!

unjubilado dijo...

Me ha gustado el relato y he aprovechado la oportunidad de darme un garbeo por los alrededores de la Catedral, aunque su nombre completo creo que es Iglesia Catedral de Nuestra Señora de los Remedios aparentemente es sencilla, pero muy coqueta, he visto dos entradas una por la calle Bencomo y otra, la principal, por la plaza de los Remedios, allí me han saludado tres bustos, pero no me han dicho quieres eran, tampoco he conseguido entrar.
La construcción me ha recordado iglesias que se construyeron en Hispanoamérica en concreto en Venezuela, donde estuve una temporada.
Un abrazo

manolo dijo...

Hay un dicho, que lo oía desde niño, que decía:
Quien no estrena el Domingo de Ramos, es que no tiene manos.

Parece que nos hemos puesto de acuerdo, para publicar la Entrada, sobre la Semana Santa.

Saludos, manolo

angel lago villar dijo...

Hola Ligia:

A mi en Semana Santa, voy al contrario de todos. Me explico.
Norteño como soy, no tenemos estas tradiciones tan arraigadas y sureño como me encuentro,"sufro" una sobre-saturacion por todas partes (bares, tv, colegios....)

Eso si, viéndolo todo con respeto.

Amig@mi@ dijo...

Seguro que tu historia tiene su réplica en la realidad. Si no entera por apartaditos.
Muy buen relato, amiga
Un abrazo

Chela dijo...

Un hermoso relato que describe muy bien hechos reales de determinados ambientes con la Semana Santa como fondo, o a la inversa, una narración sobre la Semana Santa, bajo el prisma de dos mujeres del pueblo. Quedan pocas como ellas pero todavia las hay, los cotilleos son muy auténticos.
Te felicito por una narración tan acertada.
Un abrazo.

Ricardo Tribin dijo...

Querida Ligia.

Tu narrativa es maravillosa y muy al punto con esta Santa semana.

Fuerte abrazo.

Tawaki dijo...

No sé cuántos años han pasado desde mis últimas procesiones de Semana Santa. Me gustaban más cuando había menos gente, pero las echo de menos.

Conversaciones de todo dijo...

Hola Ligia como estas? ya estoy, de buelta anoche escribi sobre Venezuela, cuando quiera.

Conversaciones de todo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Miguelo dijo...

me parece una magnifica entrada. me ha gustado

trimbolera dijo...

Que bien me lo he pasado, me las imagino a las dos tan reales como la vida misma !!

Ricardo Tribin dijo...

Te dejo un gran abrazo hoy, Viernes Santo, dia grande en la historia.

Mª Jesús Verdú Sacases dijo...

Preciosa, la semana santa lagunera. Es tiempo de procesiones, fe y religión.

Me alegro que escribas para el periódico local y que lo ilustres con tan bellas fotografías

La Gata Coqueta dijo...



La Santa Pascua no es sólo una fiesta, sino es un día de celebración que también representa la paz, la serenidad, la armonía y el amor.

Hay alegría en nuestros corazones. Nuestro Señor ha resucitado en este día para traer la salvación al mundo.

Feliz Pascua de Resurrección para ti y familia!!

Un abrazo de luz
y amor universal.

Atte.
María Del Carmen



Antonio Torres Márquez dijo...

Como siempre un placer, pasarse por tu espacio.

Saludos.

Rayén dijo...

Son buenos rituales los que se viven en estas fiestas de la fe.
Feliz Pascua.
Abrazos, amiga querida.

TriniReina dijo...

Estas dos hermanas me suenan. Será porque en cada pueblo hay un par o tres pares:):)

Me ha encantado el relato y he conocido y vivido, a través de tus letras, La Semana Santa lagunera y sus lugares a transitar.

Un fuerte abrazo, Ligia

Marisa dijo...

Querida Ligia, solo hace quince días
visitaba yo la hermosa Catedral de la Laguna.
Una gran tierra la vuestra.

Que tengas un feliz Domingo de Pascua.

Un abrazo grande.

 
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