30 de noviembre de 2013

VIAJE OTOÑAL

Aprovechando la oferta que nos ofrece el Gobierno a través del Programa de Vacaciones para Mayores, y como Alejandro y yo ya estamos incluidos en ese programa desde que estamos jubilados, hemos estado una semana de viaje en Lloret de Mar (Gerona), formando parte del Club Mundo Senior, que parece que hasta suena mejor que lo de la Tercera Edad.
Me ha parecido todo muy bien organizado, unos lugares preciosos que no conocía y lo mejor de todo, poder ver, tocar y sentir la nieve en el Valle de Nuria,


a donde subimos en un ferrocarril de cremallera.
Disfrutamos de la sensación de frío, frío, porque había ventisca, pero fueron unos minutos inolvidables.


Hicimos algunas excursiones, todas interesantes y a sitios emblemáticos como el Santuario y Monasterio del Macizo de Montserrat,

donde pudimos admirar este pórtico


y este paisaje desde las alturas.


En Lloret de Mar, Alejandro se recorrió esta playa cada día tres o cuatro veces. Yo me conformé con una sin llegar al Castillo...



También fuimos a visitar la "Dona marinera", escultura de bronce obra del artista Ernest Maragall, que representa a la mujer despidiendo al marinero que se hace a la mar (aunque he leido por ahí que más parece una mujer escanciando sidra...)



los Jardines de Santa Clotilde, diseñados en 1919 por Nicolau Rubió i Tudurí



parte de los cuales da a unos acantilados con impresionantes vistas sobre el mar mediterráneo.



Digna de ver también es la Iglesia de Sant Romà, gótica con influencias renacentistas terminada de construir en 1522.



El tiempo nos acompañó durante la semana y ni siquiera llovió. Lo único que sentí fue no haber disfrutado de este viaje con Melquiades y Nieves, mi hermano y cuñada, a los que eché muchísimo de menos, no en vano llevamos viajando juntos en verano por los menos diez años, pero claro, ellos son más jóvenes y todavía no son Senior.

De todas formas, le traje a Nieves postales y marcadores de casi todos los sitios que visitamos como solemos hacer siempre, y a mi hermano, un Belén pequeñito de Monstserrat, para su colección.

Y a ustedes, no los quiero saturar, así que en el próximo post les sigo contando...

17 de noviembre de 2013

ESTADÍSTICAS



Llevo casi toda la tarde leyendo, o releyendo, las letras y los números de este blog.
Siempre he dicho que soy una mujer de Letras, aunque eso ya no se lleve. De Letras, porque me encanta leer y escribir. De Letras, porque estudié Historia, y de Letras, porque siempre me gustó el Latín, el Griego, el Inglés y ahora el Italiano.
Sí, una parte de mi tiempo de Jubilada lo estoy dedicando a estudiar Italiano. Espero hacer balance de mi primer año dentro de poco, y lo compartiré con ustedes.
Pero, curiosamente, mi actividad laboral transcurrió entre Números, porque como ya he dicho aquí algunas veces, aparte de mis primeros y nostálgicos años en Agricultura, trabajé en la Agencia Tributaria muchos años, en la Delegación de Hacienda, y en la Consejería de Hacienda. Y no me negarán que estos nombres no se asocian con Números...
Pues bien, he llegado a estas reflexiones por pura carambola. Estoy haciendo un Taller sobre "Mecánica Literaria" en la Fundación Mapfre, y con la intención de "mejorar" algunos escritos míos, he buscado en el blog y, leyendo y releyendo, he llegado atrás en el tiempo y me he encontrado llena de nostalgia y de estadísticas.
Blogger me informa de las veces que se ha visto un post y el número de comentarios que tiene, y he tropezado con datos tan inexplicables como éste: Un post que se ha visto una sola vez y tiene 68 comentarios (Totalmente inexplicable) ("Mi casa")
O tan curioso como éste:
El primer post se ha visto 706 veces y no recibió ningún comentario ("Carta de nostalgia")
O datos tan increíbles como éstos:
Un post que se ha visto 7.457 veces ("Bailar bajo la lluvia") y otro 6.707 ("La maleta")
He dejado a lo largo de estos años, tres post empezados que se quedaron en borrador (seguramente los borraré, porque ya no tienen mucho sentido)
Creo que el número máximo que he llegado a tener de comentarios, es sesenta y cinco, precisamente en uno de mis cumpleaños, aunque últimamente es raro que pasen de veinte.
En las Etiquetas aparecen dos historias modificadas, pero la verdad es que han sido varias las que he publicado más de una vez y seguro que alguna coma he cambiado.
Lo más gratificante y a la vez alto triste, ha sido releer los primeros comentarios. Por un lado, porque he sentido la ilusión de las palabras que me animaban a seguir escribiendo, y por otro, porque me he dado cuenta de la cantidad de personas que se han ido y ni siquiera aparecen sus blogs.
Mientras que los seguidores no llegan a 350 (supongo que la mayoría irreales), las entradas apenas superan las 400 en los años que llevo con el blog.
En fin, datos que no sirven para nada realmente, y que solo aprovecho para añadir un post lleno de nostalgia... y de estadísticas.

1 de noviembre de 2013

NOCHE DE FINADOS





Les dejo este artículo que he leído en la revista digital ORIGEN CANARIO sobre lo que aquí en Canarias conocemos como la Noche de Finados. Las imágenes también las tomé de allí, y aunque no está completo, creo que se entiende perfectamente la tradición, que no tiene nada que ver con lo que se está celebrando últimamente en las islas.





La Fiesta de Finados se celebra en muchos lugares del archipiélago desde el 31 de octubre al 1 de noviembre. Con la palabra “finaos” que significa “difunto”, se hace referencia a una fiesta popular canaria que se celebraba en la noche previa al Día de Difuntos (del 1 al 2 de noviembre), aunque hoy en día se hace la víspera de “Todos los Santos” (del 31 de octubre al 1 de noviembre) aprovechando que la jornada no es laborable.
Desgraciadamente esta tradición se está perdiendo en muchos rincones de las islas debido en gran parte al auge de la influencia anglosajona en la celebración de Halloween (una costumbre celta, que fue popularizada en EEUU por los irlandeses en la segunda mitad del siglo XIX y que comenzó a celebrarse en forma masiva en 1921, cuando se realizó el primer desfile de Halloween en Minnesota y que con el paso de los años ya se ha extendido al resto del planeta).



La tradición canaria de este día marca que los más jóvenes cogían la talega y visitaban casa por casa todo el pueblo pidiendo “los santos”:
Tocaban en la puerta y preguntaban ¿hay santos?
La dueña decía que sí, depositando en la talega almendras, nueces, higos pasados o castañas.
Cuando los niños llenaban la talega, volvían a casa muy contentos.
Por la tarde se reunían las familias y la mujer de mayor edad de cada familia recordaba a los muertos (los finados, los que habían llegado a su fin), contando anécdotas mientras se compartía una comida con los frutos de temporada.
Para ese día se guardaban o se compraban castañas para asar, almendras y otras frutas. También se pasaban higos y tunos (higos picos), y a los “higos pasaos” se les introducía una almendra para comerlos. Estos podían ser elementos de la celebración familiar, o bien lo que se iba a buscar y/o llevar a los finaos.
Para la celebración familiar se hacían platos más elaborados como el queso de almendras e higos, el frangollo, “piñones” o incluso se podía matar algún animal.
La mayor parte de las diferencias en cuanto a quien participa (la familia, los jóvenes, los vecinos) donde se realiza (en las casas propias, de los abuelos, los cercaos) y que se consume, se explican por el carácter familiar de la tradición, la zona o la economía familiar.
El punto culminante era el “Baile de los difuntos” o “Baile de los finaos”, donde se degustaban castañas y piñas asadas, almendras, roscos de anís, chochos y no podía faltar una copita de anís (para los gases de las castañas) y todo eso amenizado por los ranchos de ánimas, grupo de gente tocando por las calles que después hacían un baile con guitarras y timples. Amigos, familiares y vecinos se reunían en la plaza para recordar a los difuntos, una noche peculiar en la que no cabía la tristeza.



Ese ambiente familiar traspasaba las puertas de las viviendas y ya en las calles, proseguía la reunión mediante “los ranchos de ánimas”, que rondaban el pueblo o el barrio al son de malagueñas o de algún otro tipo de canto sosegado. Estos grupos de cantadores recaudaban, mediante sus cantos, pequeñas cantidades de dinero que más tarde ofrecerían al párroco del pueblo para sufragar el entierro de aquellos que carecían de medios. Son conocidos los Ranchos de Ánimas de los Arbejales, Teror o Valsequillo. Con el paso del tiempo, prevalece un cierto carácter lúdico-popular, e incluso se acompaña la noche con la presencia de ventorrillos y bailes de taifa.
 
Copyright (c) 2010 DESPERTARES. Design by WPThemes Expert

Blogger Templates and RegistryBooster.