26 de enero de 2012

Popurrí


Y yo sigo aquí… como diría la Paulina. Cada día surgen nuevos temas que despiertan un interés momentáneo y que pronto caen en el olvido de mi mente y supongo que en la de los demás. A veces duran lo que un caramelo en la boca de un niño y otros llegan a cansarme de lo repetitivos que se hacen.
Hay muchas personas a las que les gusta “hacer leña del árbol caído” y otras que “juzgan antes de tiempo”. Algunas cuyo deporte diario es quejarse de los políticos, la crisis y lo mal que está el mundo, y otras que no tienen más conversación que el fútbol en el caso del género masculino y las enfermedades en el caso del femenino.
Corrupción por todas partes, caraduras que se aprovechan de los demás, justicia dudosa, historias para no dormir (que diría el inefable Ibáñez Serrador)…
Ante este panorama, y como soy además una persona que tengo empatía fácil con los problemas de los demás, me cuesta cada vez más hacer una selección nítida de ideas inventadas y escribir algo que resulte medianamente atractivo sin caer en el posible reconocimiento de los personajes por parte de los que leen.
No sé si me explico…
No obstante, he tenido un día de alegría laboral al salir la semana pasada de “visita de verificación” in situ al norte de la isla. Sólo fue un ver, oir y callar, pero me dio tiempo a captar algunas imágenes que traigo aquí:
Esta es del muelle pesquero del Puerto de la Cruz, con el edificio de la antigua Casa de la Real Aduana, que actualmente es un centro sociocultural y sala de exposiciones.

Balcón típico de la llamada Casa Miranda,situada en la Plaza de Europa del municipio del Puerto de la Cruz, con la arquitectura tradicional de las islas.

Y ésta pertenece a un rincón de la plaza que se encuentra al lado de la Iglesia de la Concepción, en el Municipio de Los Realejos. Esta iglesia está declarada bien de interés cultural, sufrió un incendio en 1978 y se perdieron sus bellos artesonados mudéjares, retablos barrocos e imágenes de gran interés artístico.

Aquí, un detalle de la torre que apenas me dio tiempo de fotografiar.

Ojalá tuviera más días de "trabajo" como éste, que para mí es una especie de recompensa después de tantos años de servicio...
Me como una naranja... a mi salud!!

7 de enero de 2012

EL DÍA DESPUÉS


Ayer tuve un día entretenido. Afortunadamente, mis Reyes conocen mi talla desde hace unos años y tiran “a lo ancho”, así que no hubo que devolverles nada de lo que me trajeron. De todas formas, tuve que compartir los menesteres propios del día después de Reyes(sin entrar en las Rebajas porque no quedó para mucho más), y me asombré en algunas tiendas, tipo Stradivarius o Bershka, al ver la cantidad de “jovencitas delgaditas” que hacían cola para llegar a la Caja.
Los platos y cubiertos extras (ya les he contado otros años que el día de Reyes toca “garbanzada”) volvieron a la alacena. Terminé un fular de regalo para mi cuñada
y el árbol de Navidad dejó caer todos sus ornamentos para que duerman un año más en la Caja con las figuritas del Belén y las guirnaldas brillantes.
Siempre me pasa que, una vez cerrada la caja, aparece debajo de un mueble alguna bola que ha salido rodando. Entonces mi imaginación empieza a caminar y supongo que me está pidiendo que no la encierre, así que le doy el indulto hasta el año siguiente.
Este año, no ha sido una bola.
Papá Noel se ha hecho el despistado y lo he encontrado bajo el sillón. Como es lógico, le he perdonado y lo he guardado en un mueble.
Al ir más tarde a la cocina, me he dado cuenta de que otro Papá Noel que decoraba la nevera, también se ha quedado sin guardar en la caja,
así que los he juntado para que se hagan compañía y me cuenten sus historias cada vez que abra la gaveta.
Y mañana… a trabajar, que hay que levantar el país. Feliz año a todos.
 
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