27 de febrero de 2011

DE MADRID AL CIELO


...y de Tenerife a Madrid. Sí, estuve este fin de semana en Madrid acompañando a mi hija, y aunque fue poco tiempo, aproveché todo lo que pude.
No, no fui en Zeppelin…


Tuve que coger el avión porque no me queda más remedio, pero ¿qué son dos horas y media para dos días y medio?

No, no me alojé en el Ritz,


Ni siquiera en el Palace,


Nos quedamos en un Hostal sencillo y limpio en plena Puerta del Sol.


Tuve que saludar al Oso y al madroño,


Y llegué hasta el Palacio Real.


Y lo mejor de todo, visité la casa museo de Sorolla, del que precisamente hoy se celebra el 148 aniversario de su nacimiento.



Esta pintura es una de mis preferidas: Paseo por la playa


Continuará...


22 de febrero de 2011

AUTORRETRATO EN DIEZ LÍNEAS


Morena y bajita. El rostro poblado de lunares y sonrisas, y unos ojos pequeños pero expresivos, que ya necesitan graduación transparente para ver de cerca el mundo pasar.
Cuando rondaba los cuarenta empecé en la Universidad, contribuyendo mi marido y mis dos hijos a desarrollar las inquietudes culturales que un lejano día mi padre sembró antes de irse. Los años me han hecho prudente y justiciera, rebelde y sensible. Deseosa de ayudar más, aunque a veces me quedo sólo en intenciones.
Trabajadora atípica, ordenada y eficiente. Me cautiva el cine y la televisión, la lectura, la pintura y la música. Nadadora por obligación. La escritura es mi debilidad y el patchwork, mi penúltima afición.



(Actividad voluntaria en el Taller Literario donde participo)

19 de febrero de 2011

MAYUMANÁ


Esta tarde he disfrutado del espectáculo ofrecido por la Compañía de Danza MAYUMANÁ en el Teatro Guimerá de Santa Cruz .
Ya había tenido ocasión de hacerlo la última vez que estuvieron por aquí, en el año 2003, hace casi ocho años, y espero que no pasen otros tantos para volverlos a ver.
Se trata de una compañía multidisciplinar conocida por su energía, ritmo y música -basada en la percusión y la mezcla de sonidos-, que avanza en el tiempo y ofrece un show moderno, donde la música, las nuevas tecnologías, la variedad, el humor y la participación del público son los protagonistas.
Les dejo el enlace a su página oficial porque, como es lógico en este tipo de espectáculos, no dejan hacer fotos.
Si pueden hacerlo, les aconsejo que vayan a disfrutarlo personalmente.

16 de febrero de 2011

Hasta el infinito


No me resisto a escribirte por última vez, a sabiendas de que no vas a leer mis letras. Nuestro hijo dice que no hace falta, que descanse, que te fuiste plenamente consciente de nuestro amor, pero no lo puedo evitar.
Sabes que para mí lo de escribir siempre fue una terapia, un desahogo para sobrellevar nuestras distancias.
Lo hice cuando éramos novios, mientras cumplías como soldado, imaginándote en las rondas nocturnas, para que no te sintieras solo, para que con mis palabras soportaras mejor la ausencia.
Lo hice cuando traspasaste el mar en busca de un trabajo mejor, para que mis escritos llenaran tus horas de insomnio y preocupación, tu tiempo vacío de mí.
Y lo hago ahora, cuando ya no estás conmigo, cuando mi alma está desierta de tus besos, de tu cálida compañía, para confirmarte que no fueron en balde los años que compartimos, para asegurarte que puedo pasear por los lugares escondidos que muchas veces cruzamos de la mano sin sentirme sola.
Lo hago porque sé, que sin estar, sigues aquí, a mi lado, y seguirás acompañándome hasta el infinito… y más allá.
Te quiero.

3 de febrero de 2011

La maleta


Estaba decidido. Bajó a la lonja y rebuscó en el mundo de los objetos preciados. Un caballito de madera con el que galopó cuando era niño, unos barcos enmarcados con los que navegó en su juventud, y, ¡cómo no!, la maleta, la vieja maleta que utilizó el abuelo en su viaje a Cuba, la misma que llevó su padre a Venezuela.
Cogió un poco de ropa, unas fotos de la familia, su inseparable libro de Galdós y la escudilla que no podía dejar atrás de ningún modo.
Lo introdujo todo en la maleta y observó con disgusto que no cerraba bien, así que cogió un hilo de pitera, eterno como la propia maleta, y la rodeó con fuerza. No se quería despedir de nadie, no deseaba lágrimas en el momento de partir como le había ocurrido la última vez que se fue.
Solo me voy a trabajar a la ciudad –le había dicho a su inconsolable madre, pero ella no podía evitar el llanto.
Dejó el pueblo, dejó el arado y el cuchillo perenne de su cintura, abandonó la tierra de su madre y se fue a trabajar de camarero a la capital; a hacerle reverencias a los extranjeros, mientras veía crecer apartamentos donde antes había plataneras.
Cada día que pasó allí se enteraba de nuevas ventas de parcelas, de nuevas construcciones que desdibujaban el paisaje y de nuevos invasores de su tierra y de su mundo. Hasta su propia madre le sugirió la posibilidad de vender parte de la finca a unos alemanes que pagaban buen precio.
¿Buen precio? –se preguntó para sus adentros. Ni todo el dinero del mundo podría pagar su cargo de conciencia si se volvía a marchar. Se sintió avergonzado de haber tomado esa decisión. No debía marcar su futuro con desidia y abandono. No podía dejar que pisotearan su tierra, que la cubrieran con cemento. No podía salir huyendo mientras viniera gente de fuera a invadir su propio mundo.
Volvió a abrir la maleta, a sacar sus escasas pertenencias, y después de quitar la herrumbre de la cerradura y barnizar su gastada madera, se dirigió con paso firme al puerto. Allí se la entregaría al primer forastero que bajase del barco, como símbolo de su autonomía, con la convicción de que nunca más la iba a necesitar. Su lugar estaba en la isla donde se quedaría para siempre, defendiéndola de los intrusos y de los cobardes.
Desde ese momento, la maleta solo serviría para formar parte de su historia y la de sus ancestros, solo sería un recuerdo en su memoria, en la memoria que algún día podría contar a sus propios hijos.

(Este texto lo escribí como actividad de un Curso que estoy realizando. Está basado en el poema "La maleta" escrito por el poeta canario Pedro Lezcano, que fue versionado musicalmente por el grupo Taller Canario del que formaba parte en sus inicios el cantante Pedro Guerra. Esta versión la pueden escuchar pinchando este enlace)
 
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