23 de enero de 2011

DON BERNABÉ


Como todas las tardes, Sor Isabel ponía en las manos de la niña un trozo de tela y una aguja que se deslizaba entre sus dedos, iniciándola con unos puntos de muestra para que continuara sola su labor. A la pequeña, los primeros días aquello le parecía un suplicio: se pinchaba los dedos, se le desenhebraba la aguja, continuamente se le formaban nudos con los hilos; y a pesar de que una tenue marca de lápiz le indicaba por dónde debía coser, no conseguía llegar al final de la línea sin hacer algún punto por arriba o por debajo de lo señalado.
Muy a su pesar, terminaba pidiendo ayuda a las monjas, que en honor a la verdad, no le hacían mucho caso, ya que estaban ocupadas haciendo unos espectaculares bordados con hilos de oro y plata en las casullas y estolas de los sacerdotes, así como en los mantos y túnicas de las vírgenes y santos que cada Semana Santa desfilaban con sus mejores galas por la ciudad.
Suplicio mayor que ése se producía en su vida una vez a la semana, y tal tortura se llamaba don Bernabé. A la niña le parecía que debía tener por lo menos cien años, caminaba muy despacio, arrastrando la sotana negra que le llegaba hasta el suelo. Unas gafas con exagerado aumento en los cristales hacía que apenas se le adivinaran los ojos casi siempre humedecidos.
Como cada jueves por la tarde, temía el momento que le tocara a ella acercarse a recibir la bendición y escuchar sus incomprensibles palabras. Sabía que tenía que permanecer a su lado soportándolo un rato que le parecía eterno, consiguiendo de vez en cuando adivinar que rezaba el Avemaría, porque hacía un énfasis especial en el “BENDITA tú eres…” y en el “SANTA María…”
Ella hacía como que también rezaba en voz baja, pero en realidad lo miraba con el rabillo del ojo, tratando de superar la repulsión que le producía la saliva que permanecía en la comisura de los labios del viejo mientras murmuraba. El rosario que tenía entre sus manos regordetas y menudas caía en su barrigón apretado por los cien mil botones de la sotana. Debía tener un resfriado perenne, porque su nariz siempre estaba moqueando. Cuando las velas estaban a punto de caer, sacaba de un bolsillo misterioso de la sotana algo parecido a un pañuelo arrugado y se limpiaba la nariz a conciencia, hurgando con los dedos hasta el fondo.
El “Amén” conllevaba volver a ocupar su asiento y la llegada de otra compañera a saludar al cura, lo que la salvaba inexorablemente de vomitar lo poco que había conseguido tragar durante el almuerzo.
Regresaba encantada a su labor, después del incordio de cada jueves. En aquellos momentos, Sor Isabel y el resto de las monjas le parecían estupendas comparadas con don Bernabé.

39 despertares:

ADELFA MARTIN dijo...

Y no va a continuar?, es que me parece que con este D. Bernabè todavìa queda "mucha tela para cortar"...



por cierto, que esas primeras experiencias de costura, me recuerdan mi primera maestra, cuando tenìa 5-6 años, Dña. Carlota, quien puso la primera aguja en mis manos para bordar presilla, las primeras lazadas del crochet, e incluso mis primeros pininos en dos agujas...


abrazos

El Drac dijo...

Asu!! en verdad hay personas que descuidan su aliño personal por una u otra razón; y este señor bernabé que debe estar resumiendo un olor a grasa nauseabundo en verdad es un asco total. Un abrazo ¡¡me voy a bañar!! "Por si las moscas" (por si acaso)

beker dijo...

Pastores tiene la iglesia, pero hay algunos.... Buen relato.

Saludos

alkerme dijo...

Un individuo bastante desagradable, parece D. bernabé...

Un beso,

La Gata Coqueta dijo...

Fiel a mis paseos semanales, me introduzco por tu pequeña ventana de la mañana, en compañía del alba, cual manantial que emana emociones constantes al leer las entradas que dejas para deleitar la sensibilidad posiblemente acurrucada bajo las espigas doradas de la confraternidad...

Y quedamente te saludo para que este día sea pleno de dicha y sosiego para ti y para todos los que te siguen.

Un abrazo de magnolias para ti, que al ser contempladas, te devolverán la belleza de un espacio absoluto...

María del Carmen

angel lago villar dijo...

¡¡Con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho!!!!

Un besín.

Misteriosa dijo...

mmmmmmmmm un relato muy como diria yo...jajajaja que me voy a duchar por si acaso jajaj,soy nueva!!me presento!encantada!!

mariajesusparadela dijo...

Yo también conocí a un don Bernabé. ¡qué horror!

laMar dijo...

Uf! Demasiados Don Bernabé hay en el mundo. Continuará ¿verdad? por que me has enganchado desde el principio.
Un beso enorme

♥♥♥ M @ r Y ♥♥♥ dijo...

Y como me interesa todo lo que escribes♥
۞
۞۞
♥´¨)
¸.•´¸.•*´¨)¸•*¨)۞♥
(¸.•´ (¸.•` ¤…
__(`*•.¸ (`*•.¸ ¸.•*´) ¸.•*´)♥
¨`•.¸ ..¸.•¨y pienso en voss::..۞♥♥♥
__(¸.•*(¸.•*´¨¨۞¨¨`*•.¸)*•.¸♥
¸.•´¸.•*´¨)¸•*¨)۞♥
(¸.•´ (¸.•` ¤…
♥´¨)
۞۞
۞

me acerque a leerte.Y decirte que pases muy buen finde semana.
¿Continuara?

RAMPY dijo...

Hola, Ligia, seguro que eso no está basado en hechos reales?
Un beso
ps. Me ha encantado.

TriniReina dijo...

¡Qué asco, por Dios!

No me extraña que temiese ese momento. Sólo de imaginarlo me dan naúseas.

Claro que no es peor lo de la costura:) Al menos para mí:) Odio las agujas de coser, no así la del ganchillo o el punto, que esa si me gustan y mucho, pero las de coser, apenas para un botón y cuando la prenda lleva ya dos meses a la espera:):)

Hay recuerdos que se marcan a fuego, verdad, Ligia? como ese del horrible cura

Besossss

Abedugu dijo...

:-) Una bonita historia que nos muestra que cuando algo nos parece horrible siempre hay otra cosa que lo supera.
Buen día

Raquel dijo...

Pues si te digo la verdad a mi también se me ha revuelto un poco el estómago. Muy buen relato, Ligia.
Enhorabuena.
Saludos.

DAISY dijo...

pobrecita, me alegro de no haber conocido a gente así. Un abrazo!!

JAVIER AKERMAN dijo...

Hermoso e intimista, Ligia. Y casi "zen"...
Un abrazo y feliz semana.

Doncel dijo...

¡¡Don Bernabé, retírese usted!!
Seguro que debía pensar la niña.

Besos y que tengas una buena semana.

ARO dijo...

Si la historia es autobiográfica, lo debiste pasar realmente mal; si no lo es, parece un buen primer capítulo para una novela.

Anónimo dijo...

puafff....................qué asco.
No digo si ese D. Bernabé existió, porque como él recuerdo a profesores, ras, médicos, etc, etc....
Nunca mejor dicho: Dios nos libre de un gorrino.

Balovega dijo...

Buenas noches..

Paso a curiosear un ratito tu rincón, ahora que tengo un chance...

Besotes de lindos sueños

JESUS y ENCARNA dijo...

Buenos dias Ligia, hoy estoy un poquillo mas animado.
El relato tiene visos de continuidad, verdad?...
De ser aasi, este tal Bernabe, puede que cambie y acabe por ver que en este mundo no estamos solos y la convivencia ha de estar plagada de respeto, como minimo.
Besos a la Tinerfeña.
Jesus

Albino dijo...

Me figuro a ese Don Bernabé como un auténtico coñazo (latazo para ser más fino) y que lo últco que justificaba su presencia era dulcificar, en parte, y por compareción, a las monjas bordadoras.
Solo cabe espera pronto el Amen
Cariños

La Gata Coqueta dijo...

Apoyo sobre tu hombro la cabeza de albahaca y miel, para presenciar el color de tus letras que me permiten adivinar los sentidos de tu alma, bajo la bruma de cada párrafo, que hablan de ilusiones vividas a través de un tiempo.

Que me permiten desearte un fin de semana envuelto por la espuma de rosas blancas cuyo aroma de quimeras sera un presagio de descanso sin retorno.

Un beso cubierto de sueños...

María del Carmen

Mª Jesús Verdú Sacases dijo...

Me muero de ganas por saber como acaba

..NaNy.. dijo...

Hola las cosas de palacio despacio y las de la iglesia es como una pared. Saludos

Esilleviana dijo...

Hoy una compañera me comentó que, de pequeña, su madre le apuntó al coro de las monjas, estando agradecida a esas mujeres por todo lo que le enseñaron...

tu relato me recordó el entusiasmo y el buen recuerdo de mi compañera. Una historia con cierta nostalgia acompañada por la sensación de desagrado ante la presencia de D. Bernabé.

un saludo.

Ricardo Tribin dijo...

Mi querida Ligia

Tu post de hoy esta estupendo y los personajes como Don Bernabe los presentan con un perfil bien practicos.

Abrazo inmenso

Abril Lech dijo...

Bonita historia, a pesar de lo sordido de la situación. A mi también las monjas me enseñaban a bordar, pero me gustaba...

Conciencia Personal dijo...

Las clásicas costuras de la infancia y la letanía de que "una buena señorita debe aprender a bordar, coser, hilar, para desempeñar sus labores artesanales en su matrimonio" ja, ja, ja.... nunca aprendí a coser!

Besos de madrugada, Monique

La sonrisa de Hiperión dijo...

Mañanita de domingo, y yo entre tus cosillas. Siempre encantado.

Saludos y un abrazo.

La Gata Coqueta dijo...

Siento por mis venas el caudal de los sentimientos, que me llevan a reposar en el remanso de hay en tu espacio, atrayéndome como una ventana muda, donde la poesía, relato, comentario o vivencia, tiene el suficiente conocimiento para partir por la inmensidad del universo donde florecen las encinas del viento y las distancias...

Guiada por la estrella del horizonte, me voy encontrando con la mies cultivada que va surgiendo en cada encuentro.

Gimen los violines y sollozan las sombras al despedir este instante porque no recuerdan que he prometido regresar...

María del Carmen

Marycarmen dijo...

muy buen post y el personaje de don Bernabé muy bien perfilado.
Te felicito por lograr trasmitir en pabras todo las escenas y a los protagoniostas del relato.


Te invito a pasar por mi blog y retirar los regalos dejados en ellos.

Dejo mi huell juntoa mi cariño con un ramito de lavandas.


Marycarmen

Mis blogs
ARTE:
www.newartdeco.blogsport.com
LETRAS:
www.panconsusurros.blogspot.com
REALIDAD- SOCIAL- FILOSOFÍA
www.walktohorizon.blogspot.com
CALMA- ESPIRITUALIDAD
www.cuerposanoalmacalma.blogspot.com
RECETAS DE LA ABUELA ASTURANA
www.lasrecetasdelaabuelamatilde.blogspot.com
PREMIOS- REGALOS Y SENTIRES
www.cosechadesentires.blogspot.com

Moony-A media luz dijo...

Yo no recuerdo a ningún don bernabé, pero, aprendí a bordar claro, con las monjas.
Recuerdo siempre mi primera vainica,usando un artilugio demoníaco que se llamaba dedil :S.

Pero, me gustaban esas tardes...

Un beso enorme.

fgiucich dijo...

Un fresco de una época no muy lejana. Abrazos.

Conversaciones de todo dijo...

Hola Ligia ya estoy de buelta, tengo una sobrina que también se llama Isabel.

E.M.López dijo...

No me ha caido muy bien este Don Bernabé... como dirían algun@s: ¡con la iglesia hemos "topao"! jejeje.

Bonita historia.
SALUDos y besos.

La Gata Coqueta dijo...

En Mis caricias del alma,
te he dejado un regalo,
en un folio de arena
con la dulzura
de las mieles del durazno,
para seguir cultivando
la que tu blog ya tiene.

En el folio
se pueden dibujar lineas
para ir configurando ilusiones
como partida
de un buen fin de semana
que llega iluminada por las velas
que reposan en candelabros de papel...

La fantasía es libre
y se desplaza con la luz
de los sentimientos.

Con afecto...
Un abrazo desde Asturias.

María del Carmen

Eva Magallanes dijo...

Buen relato, bien contado, una puede visualizar claramente a la niña, a las monjas y al repulsivo cura. Dan ganas de saber más de la vida de esta pequeña. Un gusto haber llegado por aquí. Te dejo mi saludo fraterno desde el confín austral!

Ligia dijo...

Muchas gracias a todos por sus comentarios. Siempre hay algo autobiográfico en lo que escribimos, aunque también hay algo de imaginación. No sé si continuará la historia...
Abrazos

 
Copyright (c) 2010 DESPERTARES. Design by WPThemes Expert

Blogger Templates and RegistryBooster.