1 de julio de 2010

EL CISNE


Su primer hijo nació en el mes de mayo, coincidiendo con la celebración del Día de la Madre. Una avispada enfermera del hospital donde dio a luz, que a la vez era “representante de Avon”, le vendió al emocionado padre un perfume que serviría de regalo a la joven y feliz mamá.
El perfume estaba dentro de una pequeña botella que tenía la forma de un cisne blanco, y su tapa se asemejaba a una corona sujeta a la cabeza del animal. La joven madre se quedó maravillada con el cisne y aunque utilizó el perfume varias veces, enseguida supo que el interés que le despertaba el envase era totalmente opuesto al que le provocaba el contenido. Por ello, el pequeño cisne se fue quedando en un rincón del tocador, como un objeto de decoración, más que como un perfumador.
Los años transcurrieron, y las distintas fragancias que utilizaba siempre llegaban en pequeñas botellas con formas llamativas, formando parte de una colección que de vez en cuando terminaba en el contenedor de basura.
El pequeño cisne con su corona seguía en una esquina del tocador, temiendo que algún día le pusieran en el mismo camino que a aquellos otros vidrios que llegaron después que él. La mujer seguía prendada de la pequeña botella y esperaba poder destaparla algún día. Algunas veces intentó abrir la tapa con intención de volver a oler aquel olvidado perfume, pero estaba atascada por el paso del tiempo, así que el aroma que tenía era una incógnita que se acrecentaba año tras año.
La vida se deslizó en un suspiro. Ya estaba sola y su hijo no venía a verla tantas veces como hubiese querido. Cuando llegaba la noche se sentaba frente al espejo del tocador, y se contemplaba a sí misma. El paso del tiempo y las circunstancias adversas que le había tocado vivir se reflejaban claramente en su rostro. Se veía como un “patito feo” y sabía que la felicidad no reinaba en su corazón. Sin embargo, miraba la botella y su expresión cambiaba. Estaba convencida de que si lograba abrirla y se ponía unas gotas del perfume que contenía, se convertiría en un bello cisne y regresaría a su juventud, a aquel día en que se sintió la mujer más feliz del mundo cuando vio por primera vez a su hijo.
Se acercaba el primer domingo de mayo, y se celebraba el Día de la Madre. Ese día se levantó decidida a buscar lo que ella pensaba que le daría la felicidad: una tenaza que le sirviera para desenroscar la corona. Por fin comprobaría si el contenido era tan mágico como ella soñaba.
El pequeño cisne se echó a temblar, tendría que combatir contra un alicate y su fuerza no era la de cuarenta años atrás. En ese momento, el timbre de la puerta sonó como una salvación.
El hijo venía a felicitar a la madre y a pasar el día con ella. Tanta fue su alegría que se olvidó de sus propósitos.
En la esquina del tocador, el cisne respiró tranquilo.

38 despertares:

César Sempere dijo...

Bonito y original relato.

Un beso,

alkerme dijo...

Muy bonito. Uno termina por imprimir personalidad a aquellas cosas que aunque materiales, parece tener vida. Imagino a ese pobre cisne temiendo lo peor al ser desenroscada la tapa-corona.

Un beso, Ligia

Nerim dijo...

Un hermoso escrito que relata como nos afecta el paso del tiempo tanto fisica como psiquicamente.

El cisne seguirá ahí, en ese rincón del tocador, ocultando sus viejos aromas y su secreta esencia, solo si la angustia reinara de nuevo, volvería a temblar ante la amenaza de ser descubierto.

Me ha encantado este escrito, muy original, emotivo y muy humano.

Un beso y un fuerte y calido abrazo.

Alicia dijo...

Los objetos, aunque inanimados, nos hacen conmover y rememorar momentos especiales de nuestra vida. Este cisne es realmente un superviviente. Un abrazo

marcamar dijo...

¡Qué bonito relato, Ligia, gracias por compartirlo!
Tienes una virtud especial para contar hechos sencillos, cotidianos, tan cotidianos que a veces pasan desapercibidos, pero tú los descubres, les quitas ese velo de cotidianeidad y los vas hilando de una forma tan sublime, que ... llegan al alma de los que te leemos, como si fuera una suave caricia de nuestros propios recuerdos. Besos

mariajesusparadela dijo...

Me encantó, Ligia.

AROBOS dijo...

Bello relato, lleno de sentimientos. Me ha gustado mucho.

La Pluma Anónima dijo...

Espero seguir visitándote el Día de la Madre el resto de tu (mi) vida.
Espero que nunca olvides la fragancia que desprende SER madre, porque siempre tendrás a tu (tus) hijos contigo.
Espero que ese cisne NUNCA desaparezca...

Gracias por todo lo que me has dado, me das y me darás. Jamás podré devolvértelo por mucho que lo intente...

TE QUIERO MAMÁ.

8^)

Raquel dijo...

Un relato precioso; me ha encantado esta historia tan tierna.
Un abrazo.

Isabel dijo...

Precioso y emotivo relato... ahora que mis hijos crecen y van separándose de mí poco a poco, estas cosas me llegan muy dentro. Besos.

Mosquetera Mari dijo...

Qué relato más bonito !!! me encanta la verdad, escribes unas cosas preciosas siempre

Un besito y feliz veranito

E.M.López dijo...

Qué bonito relato querida Ligia, tan profundo y lleno de sentimientos. Me encantó la historia.

Saludos y besos.

Doncel dijo...

LIGIA.
que relato más tierno y más bonito. Esperaba la magia del recuerdo de los olores...
Pero ha sido más bello, leer la llega del hijo amado.

GRACIAS POR COMPARTIR, TUS LETRAS.
Un beso
Antonio

Luis dijo...

Hermoso y tierno relato, en especial para mi que soy de acumular objetos sobre el velador y además me encantan los cisnes.
Un abrazo.

La Gata Coqueta dijo...

Fantasías

¿A que huelen los versos?
a jazmín y primavera...

¿A que huelen los suspiros?
A ensueños de verano...

¿A que huelen las caricias?
A espigas recién cortadas...

¿A que huelen las sonrisas?
Al embrujo de los besos...

¿A que huelen los sueños?
A fin de semana a tu lado...

¿A que huelen los colores?
A romero y espliego rozándose...

¿A que huelen las auroras?
A esperas y anhelos...

¿A que huelen las melodías?
A gozos y sombras de amor...

María del Carmen

Leodegundia dijo...

Quizás el mejor perfume que tenía ese cisne era precisamente el recuerdo de aquel bello día y mejor no abrirlo para que no se escape.
Bonita historia.
Un abrazo

bardinda dijo...

Menos mal que no llegó a abrirlo. La ilusión de hacerlo puede que más adelante le dé ánimos.

Un abrazo

toñi dijo...

Que bonito Ligia. Me ha encantado tu cuento. Tienes una gran imaginación.

Besos

DAISY dijo...

me encantan tus relatos ligia, son preciosos!! abrazoss

Ricardo Miñana dijo...

Muy bonito el post, es un placer pasar por tu casa, pasaba a saludarte y desearte tengas un feliz verano, estare ausente por motivos de trabajo.
feliz semana.
un beso.

wílliam venegas dijo...

Leí la descripción que usted, de usted misma, se hizo en otro blog, me llamó la atención y vine a conocerla en sus palabras escritas en su blog. Por dicha vine. Eres mujer noble e inteligente, así de primera vista con vista de águila.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Yo es que siempre me he considerado patito feo, pero sin crecer... jajajaja



Saludos y un abrazo.

mardelibertad dijo...

bonito relato con olor a perfume y a cisne blanco...
Abrazo

medianoche dijo...

Precioso relato Ligia, gran imaginación narras perfectamente bien.

Besos

Ricardo Tribin dijo...

Querida Ligia,

Precioso post!!!

Te dejo la letra de una hermosa cancion

"

Un cisne mas blanco, que un copo de nieve,
en un limpio lago tenía su mansión,
allí muy tranquilo pasaba los días,
allí no sentía penas ni dolor.

El cisne se encuentra, demasiado solo,
y siente en su pecho, hervir la pasión,
en una bandada, de cisnes muy blancos,
encontró la dueña de su corazón.

Allí muy tranquilos pasaban los días,
salían a nadar al rayo del sol,
se miran se besan, se arrullan se abrazan,
y al mundo le dan ejemplo de amor,

En una mañana de mayo por cierto,
arriba de un árbol, estaban los dos,
de pronto el cisne, sacude las alas,
y se oye de un arma la detonación,

El cisne se estira, se tuerce y se encoge,
y entre mil lamentos al suelo cayó,
la cisne se tira del árbol llorando,
y allí con sus alas al muerto tapó.

La cisne se tira del árbol llorando,
y allí con sus alas al muerto tapó,
y así terminaron la vida los cisnes,
por que el cazador también la mató.

Mujeres y hombres, que escuchan la historia,
y amen cual los cisnes con ciega pasión,
serán sus hogares, un templo sagrado,
donde se comulga con hostias de amor"

Un beso grande

Anónimo dijo...

Ligia, no quiero quitarle encanto a tu relato......., pero por ahí se empieza ...y se termina con el síndrome de Diógenes.
Besotes,
La fotografía muy buena, el pátito y el platito, tan romanticones ellos.

MA dijo...

Hermoso y tierno relato con final alegre y feliz.
Un cisne mágico su hijo.

Un abrazo de MA y ml gracias por comentaren mi blog querida amiga.

Norma Ruiz dijo...

Ligia:
amiga precioso relato.
¡me encanto¡
besotes

Doncel dijo...

Ligia.
Que tengas una buena semana
Antonio

ADELFA MARTIN dijo...

Nos aferramos a cosas inanimadas que nos hablan de cosas que no queremos se nos vayan de la memoria, y que a veces solo a quien las guarda le importan...

bello relato


abrazos

Conversaciones de todo dijo...

Bueno yo también mehecho perfume vez cuando, porque yo camino los miercoles y los Viernes, tambièn las mujeres quiere que yo meheche perfume eso no la acceto, las desijecias.

La Gata Coqueta dijo...

Y me parece que ahí va a seguir por tiempo indefinido, si ya aguantó 40 años que aguante lo que le queda de vida a su dueña y cada vez que lo acaricie con sus manos sabe que retrocede a aquel día tan maravilloso, cuando estaban los tres juntos...

Por casualiddes de la vida yo tengo otro perfume, solo que el mio esta envuelto en papel de regalo y lazo incluido tal cual y así se va a quedar hasta que me ausente...

Un abrazo de rosas en el recuerdo.

Marí

Conciencia Personal dijo...

Hermoso relato y bien llevado porque el encanto del cisne perdura, afortunadamente. Qué mejor regalo, que la visita de un hijo ausente.

besos, Monique.

unjubilado dijo...

Precioso relato, mi mujer también va guardando recipientes pequeñitos que al cabo del tiempo alguno se evapora y queda vacío.
Un abrazo

AnTo dijo...

Muy lindo todo por aqui; soy nueva pero vine para quedarme =)
Me encanta cuando las madres cuentan experiencias tan bellas... a nosotros los hijos nos hacen amarlas aún más.
Un abrazo

MA dijo...

Gracias amiga por tu comentario dejado en mi blog tu blog amigo.

Besos y feliz verano.

Ligia dijo...

Muchas gracias a todos por sus comentarios, y bienvenidos los nuevos que pasaré a hacerles una visita. Abrazos

Marisa dijo...

Hay que ver como los olores nos acercan a las personas que están lejos, a momentos vividos, tristes, alegres, inolvidables, a lugares, a la infancia vivida. Yo tengo en mi memoria varios aromas que nunca olvidaré y que de vez en cuando vienen a mi mente y en ese momento los siento como si fuese el momento en que quedaron grabados en mí.
Un abrazo,
Marisa

 
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