8 de abril de 2010

La planta

Iba a la consulta cada semana. La atendía muy amable una joven dietista- nutricionista que, al tiempo que le hacía las preguntas de rigor, medía su cintura, su contorno de pecho y sus muslos; la pesaba, y anotaba con exactitud los datos que la balanza y la cinta métrica arrojaban sin pudor.
Pasó cierta vergüenza en la primera visita, pero la doctora le infundió muchos ánimos para conseguir la meta que se propuso, que no era otra que bajar kilos y centímetros de su organismo.
Le recomendó una dieta en la que podía comer “de todo”, excepto papas, pan, pastas, arroz, legumbres, dulces, carnes grasas, embutidos, mariscos, bebidas alcohólicas, agua con gas… ¿Dijo de todo? Hacer ejercicio físico y beber mucho agua. Las primeras semanas las tomó como adaptación a su nueva situación alimenticia, así que no se inquietó por los escasos gramos que disminuyeron a la hora de pesar su orondo cuerpo.
Cumplía lo mejor que podía con la dieta aconsejada. Cada semana le restaban o añadían algún tipo de alimento, lo cual distraía su monotonía comestible. Y cada semana, el suplicio de la pesa la conducía a un acto de penitencia y enmienda en su disciplina o, por el contrario, al placer de permitirse alguna frugalidad extra.
Llegaba puntual a la consulta, pero siempre tenía que esperar un tiempo prudencial en la sala, donde se encontraba con los mismos personajes cada semana. La mayoría eran señoras que, como ella, tenían un considerable sobrepeso y otras que ya mostraban síntomas claros de obesidad. Algunas personas no encajaban en el cuadro, como un silencioso señor que solía sentarse en una esquina de la sala. Mientras esperaba su turno, rellenaba incansable un cuaderno de pasatiempos que parecía saber de memoria. O alguna delgada jovencita con cuerpo de modelo a la que el resto miraba sin tapujos, preguntándose indignados el motivo de su visita, que ponía en evidencia a los que, ansiosos, esperaban la reprimenda o la felicitación de la doctora según les hubiera ido la semana.
Las conversaciones, en las que no solía participar, invariablemente se centraban en la alimentación. Recetas exentas de calorías, otras que le abrían el apetito, y fórmulas mágicas que en un susurro pasaban de boca en boca para poder bajar los kilos que les sobraban.
La recepcionista conducía a los pacientes que iban entrando según el turno establecido, anotaba la hora para la siguiente semana y cobraba el importe al salir. Era una joven morena y delgada que servía como señuelo de una dieta bien hecha. Su franca sonrisa hacía que todos pensaran en la posibilidad, remota en algunos casos, de que realmente se podía perder peso.
El tiempo de espera semanal se nutría con todos estos personajes que formaban parte del teatro, junto con el mobiliario y las plantas que decoraban la agradable estancia.
Y entre todas las plantas, destacaba una. Era un “potos” situado en la parte alta de uno de los armarios, cuyas ramas colgaban alegres intentando llegar al suelo. Desde el primer día había dirigido sus ojos a la planta, por no mirar a las personas que, en la sala de espera, la repasaban desde la cabeza a la punta de los pies, como si fuera un raro espécimen. Se fijaba cómo de vez en cuando aparecían nuevas hojitas que engrosaban el volumen de la planta. Las contaba cada día, pero pocas veces se acordaba del número que tenía la vez anterior.
A medida que transcurrían las semanas, perdió el privilegio de ser el centro de observación, pasando éste a los que de forma gradual se unían al proyecto dietético. Iba bajando de peso paulatinamente, cosa que le alegraba, aunque en ocasiones subía medio kilo de golpe. Ni ella lo entendía ni la doctora tampoco, jurando en todas las religiones que no se había desviado ni un ápice de las reglas marcadas.
Casualmente esos días coincidían con el nacimiento de una nueva hoja en la planta, observación ésta que empezó a inquietarla. Era algo insólito. Incluso se planteó la posibilidad de apuntar el número de hojitas, tal como hacía la doctora con su peso, para cerciorarse de que su percepción era cierta. Intentaba recordar al milímetro la posición de la maceta, tomando como referencia alguna marca de la pared o del armario donde estaba situada, ante la posibilidad de que hubiera sido movida a lo largo de la semana llevándola a un recuento erróneo de las hojas.
Esta idea se fue afianzando según pasaba el tiempo, hasta que un día de los que la báscula dio el temido aumento, sacó una hoja de papel y realizó unas sencillas operaciones matemáticas. El resultado final de su hambriento esfuerzo era inversamente proporcional a la suma de kilos en su cuerpo, en lugar de la soñada disminución de talla.
Ante la mirada incrédula de la recepcionista, se negó a aceptar una nueva cita para la siguiente semana, con la excusa de que tenía que podar sus plantas.

47 despertares:

Alijodos dijo...

Una historia estupenda ligia de plantas y exceso de peso...Al final la pobre se aburrio y ya no volvió mas y la excusa la tenia a huevo...un abrazo...

AROBOS dijo...

La verdad es hay todo un negocio en torno a las dietas para perder de peso: la mejor dieta es el ejercicio físico y la cremallera en la boca a partir de que se haya consumido lo necesario para vivir.

César Sempere dijo...

Complicado el tema de las dietas. Me ha gustado tu juego con la planta.

Un saludo,

TriniReina dijo...

Ay, Ligia, eres genial:):)

Me ha gustado este relato, sabes por qué? porque yo tengo un poto al que me paso mirando mucho tiempo. Se llevó en casa dos años y no dio ni una hoja y el año pasado lo cambié de lugar y comenzó a parir hojitas, no muy fuertes que digamos, pero algo es algo. Esta primavera ya ha salido una, raquitica, eso sí, pero como te digo, yo no dejo de mirarlo y, ahora que lo pienso, desde que salió esa hojilla he puesto tres kilos, así que...

Besos

Lily dijo...

Precioso relato, me encantó

Anónimo dijo...

Perfectamente hilado, trabajado.......compacto.
Además muy original ese entramado entre la dietética y la botánica.
Me suena esta frase:jurando en todas las religiones que no se había desviado ni un ápice de las reglas marcadas.
Yo te veo más suelta escribiendo...como si fluyeran las palabras.

Anónimo dijo...

Perfectamente hilado, trabajado.......compacto.
Además muy original ese entramado entre la dietética y la botánica.
Me suena esta frase:jurando en todas las religiones que no se había desviado ni un ápice de las reglas marcadas.
Yo te veo más suelta escribiendo...como si fluyeran las palabras.

mariajesusparadela dijo...

De acuerdo con el anónimo que me precede: cada día mejor.

Julia R dijo...

Me gusto tu relato y más aún porque ahora puedo justificar mi aumento de peso, comenzaré a podar mis plantitas
Después te cuento el resultado. Para algunos cualquier excusa es valida par evitar las dietas, aunque esas donde exageran con las disminución de calorías actúan con efecto rebote.

Ingenioso.

Besos.

cora dijo...

me ha encantado, me gusta mucho
estos temas de dieta, salud..

un besazo wapa

Leodegundia dijo...

Muy original este relato que nos lleva hasta el final esperando para conocer cual era la relación con la planta y con un dato muy real, "puede comer de todo menos de esto, de esto y esto y esto.....
Gran problema ese de las dietas y un agobio el tener que ir a controlar el peso todas las semanas.
Un buen relato, como siempre.
Un abrazo

ADELFA MARTIN dijo...

Has hecho un excelente "enganche" entre dos temas por completo opuestos...mis felicitaciones

p.d.
de esas plantitas que llamas potos, tengo dos en casa

DAISY dijo...

olé, olé, olé!! pero qué arte tienes!! qué envidia!! me ha gustado mucho!! y eso que no me llevo bien con las plantas, una desgracia hija, jeje, besitos

Luis dijo...

Encontré genial aquello de que podía comer cualquier cosa menos esto, eso y aquello.
Entre psiquiatras y nutricionistas pasamos más tiempo en las consultas médicas que en nuestras propias vidas.
Un abrazo.

María Jesús Verdú dijo...

Como siempre, una historia magnífica. Te felicito

laMar dijo...

¡Genial! Magnifico relato mi niña. Ahora yo, me voy a poner a podar mis plantas también, bueno ahora no que es tarde, pero de mañana no pasa :)
Un abrazo enorme

Mosquetera Mari dijo...

una historia muy bonitaaa

Amig@mi@ dijo...

Qué peligro...
¿Sabes que una amiga mía comenzó una dieta y ahora no para de adelgazar?
Y eso que fue dieta supervisada...
No es broma.
Besos

Adolfo Payés dijo...

La eterna batalla de las dietas..



Un gusto disfrutar de tus letras.



Un abrazo con mis
Saludos fraternos de siempre...
Que disfrutes del fin de semana..

La Gata Coqueta dijo...

Cuando un poeta canta estamos en sus manos: él es el que sabe despertar en nosotros aquellas fuerzas secretas; sus palabras nos descubren un mundo maravilloso que antes no conocíamos.

Novalis

Un hermoso fin de semana te desea...

María del Carmen

La sonrisa de Hiperión dijo...

Me pueden poner excusa a mí... eso eso que vengan a podarme...

jajaja

Saludos y un abrazo enorme.

angel lago villar dijo...

Magnífico!

Como siempre, Ligia en estado puro.

Un abrazo, amiga.

Javier dijo...

Curioso relato, acoplas perfectamente a todos tus proganistas y reflejas ese estado de ánimo de esas sufridas personas, se nota que alguna vez has hecho dieta, lo que me ha sorprendido es la presencia de ese otro elemento de la sala de espera, la planta.

Alimontero dijo...

Luego de ver Avatar, todo es posible "en al dimension desconocida", jajajja

un abrazo Ligia!

Ali

La Gata Coqueta dijo...

Se canso después de tanto tiempo y de no verse con un cuerpo diez tanta esclavitud para nada.

Si se analiza bien los echos uerer llevar anotaciones con la planta y las nuevas hojas, es un poco para no estar en esa consulta tal vez en otra jajajjja.

La narrativa esta muy bien conseguida.

Un abrazo

Marí

María Jesús Verdú dijo...

Saludos y feliz semana

alkerme dijo...

Oh! escribí un comentario y desapareció en esta extraña red...

Bueno, sólo te decía que me ha parecido ingeniosa esa relación entre subida y bajada de peso con crecimiento de planta...

Un beso, Ligia

☼El Rincón del Relax☼ *Beatriz* dijo...

Muy lindo!!

Siempre un placer pasar a visitarte!!
Recibe un relajante y cálido abrazo para tu ser.

Beatriz

..NaNy.. dijo...

Hola las dietas a no ser que sean por causas medicas no son buenas. Muy buena tu historia. Saludos

Albino dijo...

La dieta es ajustarse a comper aquello que pueda digerir el cuerpo. En una ocasion entreviste al Dr. Grande Cobian y me dijo una frase que recuerdo y pongo en práctica: "Se puede comer de todo, pero siempre en plato de postre".
Y mientras tanto, observa las plantas de tu jardin.
Un beso

kalima dijo...

Una entrada muy original por su comparativa. Quizas le ayude a alguna persona en sus obsesiones por las dietas.

Un abrazo

EVA MARÍA dijo...

Querida Ligia!! Ojalá hubiera leido este post unos años antes, cuando era yo la que se miraba las plantas (en mi caso en foto) de esas dichosas salas de espera, y digo esto porque una de estas "milagrosas" dietas, casi me hizo perder un riñon... cada vez que me duele no sabes cuanto me arrepiento de no haberme quedado en casa podando mis plantas y queriéndome un poco más....

Por cierto, tengo unos potos preciosos enredados en la barandilla de las escaleras de mi casa, a ver si un día le hago una foto para que la veas.

Saludos y besos.

La Gata Coqueta dijo...

Un abrazo
una sonrisa
de espuma blanca.

Rozando
las rocas
el fin de semana

Acariciadas
en continuo cortejo.
por el sol del ocaso.

Murmullo de sonatas
poemas de amor
suspiran las caracolas.

María del Carmen

María del Carmen dijo...

Excelente!

Realmente hay que tomar cnciencia que con cualquier dieta no es la correcta.

En uno de mis blogs lo profeso de diversas ópticas.
Te felicito por tal porque has dado un aporte a la salud y has contribuído a abrir las cabezas a ver si le entra a tantos de tantos... y se puede cambiar ciertos conceptos.
Dejo mi huella con el deseo de un muy buen fin de semana pleno de felicidad, y descanso para la esencia del ser, que en cada quién habita.

Dejo mi huella agradecida por otroras visitas, y abriendo las puertas de mis casas para tu llegada en calidez y cariño, aromatizada en paz.
Dejo mi huella cosechando sentires, caminando al horizonte con el cuerpo sano y el alma calma, arrumada por la tibieza de pan con susurros, saboreando recetas de la abuela, y contemplando un nuevo arte deco….
Dejo mi huella con un cariño extendido a todos Ustedes con paz y semillas de bendiciones.
Marycarmen
Mis Blogs
www.walktohorizon.blogpsot.com
www.panconsusurros.blogspot.com
www.cuerposanoalmacalma.blogspot.com
www.lasrecetasdelaabuelamatilde.blogspot.com
www.newartdeco.blogspot.com

fgiucich dijo...

La historia de las dietas van camino a convertirse en una tragedia griega. Abrazos.

Norma Ruiz dijo...

Ligia:
te espera un regalo en mi blogs-
con cariño.
besos

Raquel dijo...

Un relato genial, Ligia. Me ha encantado el tono medio fantastico del mismo. Muy bueno.
Gracias por tus palabras en mi blog.
Un beso.

María del Carmen dijo...

Paso a dejar mi huella y a desear una buena semana retirando el regalo dejado en

www. Cosechadesentires.blogspot.com

para juntos ir caminando al horizonte con el cuerpo sano y el alma calma, arrumada por la tibieza de pan con susurros, saboreando recetas y decires de la abuela asturiana, y contemplando un nuevo arte deco.

Dejo mi huella con un cariño extendido
con paz y semillas de bendiciones.
Marycarmen

Mis Blogs
www.walktohorizon.blogpsot.com
www.panconsusurros.blogspot.com
www.cuerposanoalmacalma.blogspot.com
www.lasrecetasdelaabuelamatilde.blogspot.com
www.newartdeco.blogspot.com
ww.cosechadesentires.blogspot.com

beker dijo...

Ay que empieza la operación bikini, aunque cualquier época es buena para estar a gusto, depende de como se mire... besos

Balovega dijo...

Hola Ligia..

Preciosa historia.. desde que deje de fumar estoy a dieta... jjaja

Un abrazo de buenas noches

La Gata Coqueta dijo...

Hola Ligia como estamos mi niña?
Como si estuvies ahi en oresencia contemplando el mar y dejandome envolver por la luz.

Me he acercado hasta aquí pa saber si el potos sigue estando tan hermoso como el primer día, con lo cual ya lo veo que tienes muy buena mano para las plantas.

Un abrazo y que tengas un buen día de sol.

Marí

Cosmo dijo...

Me resistía a entrar en el relato de la dietista porque me recuerda una cita pendiente con ella para controlar los colesteroles (383),los triglicéridos (459) porque de peso no necesito perder,lo único que he perdido es el apetito después de estar tantos años a dieta.
Disculpa mis ausencias,las jaquecas me traen "de cabeza" y me obligan a reposar. Un abrazo muy cariñoso para tí.

Ligia dijo...

Muchísimas gracias a todos por sus comentarios. Mis experiencias ayudan a veces a mi imaginación para crear historias, no siempre con final feliz, aunque todo depende de nuestra idea de la felicidad. Abrazos

Conciencia Personal dijo...

Amiga, me encantan tus historias ensortijadas en detalles que pasamos desapercibidos y tú pones la pluma en ellos, grande es tu mérito.

Afortunadamente me faltan kilos, besos, Monique.

Leodegundia dijo...

Como veo que sigues sin actualizar, hoy no me marcho sin dejarte un abrazo

azul dijo...

ja ...que historia tan buena y tan bien narrada y eso que a mi me encantan los potos ...jajaj

Un beso

Silvia Cristina dijo...

Muy buen relato..magnífico...me tuvo atrapada hasta el final...me gustó ...

Un abrazo..

Silvia Cristina

 
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