26 de marzo de 2010

En el puerto


Miraba el horizonte simulando una tranquilidad que en el fondo no tenía. Estaba contenida aunque su mirada cambiaba continuamente de lugar, lo mismo contemplaba el agua del mar que incansable batía en la pared, como volvía a la lejanía esperando ver la silueta amarilla del barco que debía estar al llegar.
Se mantuvo mucho tiempo de pie, en la orilla misma del puerto donde atracaba el ferry, y de vez en cuando daba algunos pasos hacia el lugar donde la gente esperaba ansiosa la llegada de sus amigos o familiares. No quería mezclarse con ellos, porque le parecía que estando a cierta distancia, le distinguiría más fácilmente, así que volvió al lugar anterior y repitió la misma ceremonia visual.
Observó el reloj calculando un retraso considerable, y fue a preguntar en la estación por la hora aproximada de la llegada del barco. Se encaminó hacia allí, pero cuando vio la cantidad de pasajeros que esperaban por la tarjeta de embarque para el trayecto de vuelta a la otra isla, volvió sobre sus pasos y permaneció en el mismo lugar.
Sabía que no le gustaría verla en el puerto, aguardándole, pero no estaba dispuesta a quedarse en casa esperando su llamada, así que decidió ir a su encuentro, comprobar que realmente llegaba en el barco y decirle todo lo que no tuvo ocasión la última vez que se reunieron.
Volvió la mirada al horizonte y rememoró minuto a minuto aquel momento. Se vio ansiosa junto al teléfono deseando escuchar el timbre que sonaba todos los primeros viernes de cada mes desde hacía más de un año. Era la señal para sus citas secretas. Se veían en el mismo lugar, lejos de todos y de todo, disfrutando uno del otro los anhelados fines de semana. Se contaban sus sentimientos, reían y se hacían promesas de amor que ella, al menos, siempre cumplía. Lo había notado distante en la cita anterior, pero no quería hacerle reproches sino aprovechar los pocos momentos que permanecían juntos.
Cuando ese día se despidieron en medio del silencio, incluso sintió algo de frialdad en su mirada, pero tampoco fue capaz de decirle nada, por temor a que se marchara enfadado, o se entablara una discusión para la que no se sentía dispuesta. Lo que nunca imaginó fue lo que sucedió a los pocos días. Él le envió un mensaje escueto con el que daba por finalizada su historia de amor. Lo leyó y lo releyó intentando comprenderlo. Su primer impulso fue llamarlo para aclarar aquellas cuatro palabras, pero decidió esperar unos días antes de tomar una decisión. Quería saber los motivos de la ruptura, quería que le diera alguna explicación de su pasiva actitud, aunque en el fondo sabía que no cabía más opción que olvidarle. Lo pensó mucho antes de contactar con él, y sin darle tiempo a una negativa, casi le obligó a que volviera una vez más.
A medida que el barco se acercaba, iba creciendo ante sus ojos. Las letras azules dibujadas a un lado se apreciaban cada vez mejor, la F, la R, la E, la D…, hasta que leyó con claridad, Fred Olsen. Entonces empezó a temblar, una ráfaga de viento llegó hasta sus huesos y sintió la necesidad de sentarse. En el banco de piedra más cercano había un grupo de personas, y aunque hizo ademán de ocupar un espacio vacío en el borde del mismo, no se atrevió. Respiró con fuerza sin quitar la vista del barco.
Había ensayado mil veces las palabras que iba a decirle, los reproches que pensaba hacerle, pero un nudo en la garganta le impedía incluso tragar saliva. Ya habían colocado la escalerilla y los pasajeros empezaban a descender. Unos se dirigían directamente a recoger su equipaje, otros eran recibidos con algarabía y alguno buscaba un beso amoroso de los labios de quien le esperaba. Intentando simular una tranquilidad que no tenía, alzó la mirada buscándole. Y allí estaba…
Bajó la escalera del barco con decisión, sin mirar a su alrededor. Adelantaba a los pasajeros con la convicción de que nadie le esperaría a él. Cruzó la calle hasta la parada de taxis y se dispuso a coger uno, ante la mirada atónita de ella y la turbación que le impedía pronunciar palabra. Quiso llamarlo, correr hacia él y abrazarlo, pero sus pies quedaron clavados en el asfalto.El taxi inició su marcha partiendo hacia el lugar de sus encuentros y ella siguió allí, sin moverse. Podía coger el siguiente y llegar a tiempo a la prevista reunión. Lo pensó apenas unos segundos antes de decidir que no, que no iría, que no merecía la pena entregar amor a quien no quiere recibirlo. Se sentó en el banco de piedra que ya estaba vacío, y después de un rato en el que hizo acopio de toda la serenidad de que era capaz, se animó a pasear por la orilla del puerto, con la brisa del mar bañando su cara…

41 despertares:

La Gata Coqueta dijo...

Te mirarás en el espejo y en el encontrarás una sonrisa de satisfacción al saber que ha llegado el fin de semana, que te permitirá el esparcimiento y descanso necesario rodead@ de familia y amig@s.

Yo ya la he encontrado...

Besos

Marí

kalima dijo...

Una historia preciosa Ligia...me encantó el final

Un saludo

Lunaria dijo...

Preciosa histora de amor y encuentros. Seguro que esto ha sucedido miles de veces. Lo has contado genial.
Besos.

lucero dijo...

sabes ligia?, cuando leo tus escritos, al terminar siempre me hago una pregunta.sera realidad lo q ha contado, o es solo ficcion?

preciosa historia ligia. besos

María del Carmen dijo...

Me has dejado pensando.....

como siempre!!!!

Paso a dejar mi huella y desear un

muy buen fin de semana, a la vez

que invito a ver mis posts y algo

más que he dejado en ellos, y un

homenaje muy significativa a una

amiga de muchos…La Gata Coqueta.

Te dejo mi cariño y mi paz

Marycarmen

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Julia R dijo...

Hermoso relato, a quién no le gustaría que fuese realidad?

Buen finde, besos.

cora dijo...

una historia muy bonita para este viernes ...

un besazo de Cora

Isabel dijo...

No vale la pena entregar nada a quien nada quiere. El amor es de dos. Bonita historia. Besos!!

ADELFA MARTIN dijo...

no cabe duda que el verdadero valor està en saber dejar ir...y nadie lo sabe mejor que nuestro corazòn, quien, cuando es valiente,toma la decisiòn correcta.


excelente relato

EVA MARÍA dijo...

Querida Ligia, qué relato tan hermoso nos has regalado! He disfrutado muchísimo leyendo. Qué sutileza de expresión!!
Me ha encantado.

Saludos y besos.

PD: Perdona por este tiempo de ausencia; esque los preparativos de la Semana Santa y el trabajo me tienen absorbida del todo.

Melinda dijo...

Como siempre, estupendo.

Un besote

mariajesusparadela dijo...

Estoy muy contenta de que hayas vuelto a escribir. No sé por qué, pero me da tranquilidad pensar que ya han quedado atrás los problemas con el pie y cualesquiera otros que te impedían volver a crear.
No es solo que me gusten tus historias, que sabes que es así.

beker dijo...

Esa es la magia de los relatos que se quedan colgados de la vida y donde podemos leer tantas miradas, desencuentros y desamores. Excelente, como una gota de agua o una lágrima que se lleva la brisa hasta el mar. Abrazos

alkerme dijo...

Caramba con el final...

Un beso

Tsubaki dijo...

Qué bien que escribas últimamente tan a menudo!!!. Siempre tus historias me dejan pensando mucho...A veces me pregunto si es realidad o ficción, otras simplemente me reflejo en ellas y otras más me parecen fascinantes y me encantaría que me saliesen de la punta de los dedos como a tí...

Bonita historia, es cierto que no merece la pena entregar amor a quien no quiere recibirlo...Lo complicado es que en ocasiones una necesita darlo y no se da cuenta que no es apropiado darlo a quien no lo merece...Hay que pasar por mucho para llegar comprenderlo...

Un besito!!!

TriniReina dijo...

Ligia, me ha encantado esta historia de amor-desamor. Me ha dejado un pellizco de tristeza en el alma. Me he metido tanto en el personaje que esa brisa final ha mojado también mi cara.

Besos muchos

laMar dijo...

Preciosa historia Ligia, me he quedado enganchada a ella, y el final, ¡increible! Que duro es tomar ciertas decisiones, pero a veces nos sorprendemos a nosotros mismos. ¡Genial mi niña!
Un abrazo enorme

La sonrisa de Hiperión dijo...

Un placer haberme pasado por tu espacio, aquí ando llevándome dentro tus cosillas...

Saludos y un abrazo enorme.

César Sempere dijo...

Una bonita historia y mejor final.

Un saludo,

Amig@mi@ dijo...

Nos dejaste esperando una segunda parte...
Esa historia tiene que tener un final feliz.
;)
Un abrazo

Raquel dijo...

Vaya, que decepción; así es el amor y el desamor.
Me gustan tus relatos, son fluidos y siempre me hacen reflexionar sobre ellos una vez termino de leer.
Un abrazo, Ligia.

Ricardo Tribin dijo...

Ligia,

El relato tuyo es un magnifico relato!!!!!!!

Muchos recuerdos

Cosmo dijo...

Una lucha interna tremenda para llegar a tomar esa decisión tan radical.¿Podrá vivir sin saber las razones?.Es una mujer valiente y decidida,lo más habitual es quedar enredados en una relación nociva.
Gracias por las visitas al blog,los privados no se actualizan y no me siento bien avisando por correos cuando lo actualizo,es un rincón íntimo para quien quiera pasar por allí.Hoy sí escribí en él.
Abrazos

Isabella Ros dijo...

QUE BELLA historia de AMOR,triste,real.Despues de tanto miedo, cuanta fortaleza para tomar esa decisión más allá del sentimiento.ABRAZOS.

DAISY dijo...

¿el realto es tuyo? qué maravilla, artista!! besazos

unjubilado dijo...

Decepciones y desilusiones, en muchos casos sin saber el porqué de ellas.
Un abrazo

Leodegundia dijo...

Creo que fue la mejor decisión que tomó. Cuando un amor se da por finalizado por una de las dos partes no ha lugar discusión alguna que llevaría simplemente a un final desastroso, mejor es quedarse con el recuerdo de los mejores momentos pasados cuando el amor existía en los dos.
Un abrazo

La Gata Coqueta dijo...

Estoy descansando estos días, pero ahora que dispongo de unos minutos los aprovecho para pasar a dejarte una semilla de petunias para seguir cultivando la fluida amistad que nos une. Si tu también estás viviendo la semana Santa en armonía con la familia y amistades disfrutala en todo lo posible, y nos encontraremos a la vuelta.

Me despido con un abrazo, mi paz y unas...

¡¡Felices Pascuas!!

María del Carmen.

..NaNy.. dijo...

Hola que preciosa historia que serenidad da la fotografia me gusta. Saludos

Norma Ruiz dijo...

Ligia:
preciosa historia de amor.
¡el final, increible¡
me encanto
besos

salvadorpliego dijo...

Esa terrible indecisión que mata el alma… Ay!!!!!!!
Un placer leerte.

Un gran abrazo para ti.

María del Carmen dijo...

Agradecida por tus decires y otroras visitas,

Te dejo un especial saludo diciendo:

Felices pascuas!

Dejo mi cariño y mi paz

Marycarmen

Mis blogs

www.walktohorizon.blogspot.com
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www.panconsusurros.blogspot.com
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www.cosechadesentires.blogspot.com

Danzarina - aisinyemaya dijo...

Hola Ligia! estoy un poquito mejor...gracias por pasarte por mi blog..

Saludos

tisbe dijo...

A veces uno se aferra a no dar por terminada una historia de amor aunque los indicios de que,al menos,por un lado,se acabó,sean evidentes...y siempre sigue el mismo proceso,se trata de no afrontarlo,se calla,hace uno como si no acusase la frialdad..."no se vaya a poner peor,no se vaya a enfadar,no se vaya a sentir atado y sea eso lo que le impulse a irse definitivamente..." desgraciadamente es una historia muy común,deseamos un último encuentro engañándonos a nosotros mismos diciendo que es para poner las cosas en su sitio cuando en realidad es la esperanza de convencer al otro de que nos vuelva a amar,tarea imposible una vez el amor se ha esfumado...lamentable,doloroso,muy habitual...buena decisión final la de ella,llena de dignidad,y mira que es difícil mantener la dignidad en estos casos.

Muy bien contada la historia.

Un abrazo

Ricardo Tribin dijo...

Excelente narrativa.

Te reitero mi aprecio, mi querida amiga Ligia, te envio grandes abrazos y mis deseo por smuy felices Pascuas

medianoche dijo...

Una historia bellísima, del momento que el corazón dijo no, ya fuiste libre, me encanto.

Gracias por tus comentarios

Besos

DINOBAT dijo...

La vida es así...

AROBOS dijo...

Una historia muy bien contada y tu prosa es perfecta. Saludos.

María Jesús Verdú dijo...

Interesante reflexión de la que tomo nota. Aprovecho para desearte una feliz semana santa. Siempre resulta agradable y un verdadero placer visitarte.

Ligia dijo...

Muchísimas gracias a todos por las visitas y comentarios, siempre favorables, que me animan a seguir. Feliz Semana Santa.

Anónimo dijo...

A mi me dejó un regusto amargo. y me pregunto ¿por qué permitió que sus pies se quedaran pegados en el asfalto?.....
Claro que, pensándolo bien,ella habiéndolo conocido tenía motivaciones para pensar que no merecía entregar amor a quien no quiere recibirlo.Asi es que fuego fatuo.
Lo mejor es cuando va deletreando las letras del ferry..la F, la R

 
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