29 de abril de 2008

La danza

Un 29 de abril fue proclamado por la Unesco en 1982, Día Internacional de la Danza. Desde entonces, se suceden múltiples manifestaciones artísticas para conmemorarlo.
Escuché a un bailarín decir que más que dar movimiento a nuestro cuerpo, danzar es sentir, transmitir.
Para mí la danza es mi vocación frustrada. Desde pequeña me gustaba todo lo que tuviera relación con el movimiento, y aunque tenía ciertas aptitudes para la gimnasia, en aquellos tiempos salir de las islas a estudiar lo que uno quería era privilegio de unos pocos, y mis padres ni se lo plantearon.
Afortunadamente y para mi satisfacción, mi hija estuvo dedicada unos años a la gimnasia rítmica, cosa que siempre me ha llenado de orgullo.
La diferencia entre ambas no merece comentarios, como se aprecia en las fotos, pero eran otros tiempos…
Justamente ayer terminó el Concurso FAMA en televisión, programa al que estaba totalmente enganchada, y lo digo sin un ápice de vergüenza. He reído y he llorado con los chicos, he vivido sus alegrías, su amor en algún caso y sus coreografías, como si yo fuera la madre de todos y cada uno, y he recordado los nervios que pasaba cuando mi hija participaba en los Campeonatos de Rítmica, donde en cuestión de dos minutos, con una caída de mazas o pelota, podía perder todo lo que había costado muchas horas de entrenamiento.
Como es lógico, en "Fama" mis favoritos eran los canarios, quedaron cuatro en la final (Quique, Jacobo, Belinda y Mery), lo que indica que en las islas existe un alto nivel en la danza a la que no se le da, por parte de las autoridades competentes, la importancia que realmente tiene.
Espero y deseo que saquen provecho de su paso por FAMA, y reciban el máximo apoyo en sus aspiraciones, sobre todo QUIQUE, que sueña con montar una escuela de baile en Canarias.
Y que sigamos disfrutando de la DANZA… siempre.

28 de abril de 2008

SÓLO OCHO

Recojo el testigo que me pasa Bett, aunque no me gusta mucho esto de los memes. Tengo que citar ocho cosas que me gustaría hacer antes de “irme”, y he decidido que no me lo tengo que pensar mucho, así que ahí van:

1.- Aunque mis hijos ya están “encaminados”, me gustaría no estar tan preocupada por ellos, por su vida personal y laboral, pero creo que eso es inevitable, que lo voy a seguir haciendo hasta el final. O sea, es decir, o sea, que este UNO no me vale…
1.- Pues como quiero poner a mis hijos en primer lugar, me gustaría verlos felices a tope, sin preocupaciones y llenos de amor y alegría en sus vidas, y si me traen un nieto, pues encantada… (Bueno, Gustavo, una perrita-nieta también me vale)
2.- Quisiera conocer (y cuando digo conocer, digo “estar allí”) algunos eventos que siempre me han llamado la atención: Semana Santa Sevillana, Fallas Valencianas, Sorteo del Gordo de Navidad en Madrid, y un poco más lejos, el Concierto de Año Nuevo en Viena (esto sí es más difícil)
3.- Seguir con los ánimos emprendedores que siempre he tenido, en cuanto al estudio y al conocimiento, y seguir escribiendo, que nunca me falte la inspiración, y que le guste a la gente lo que escribo.
4.- Aprender las técnicas de patchwork y continuar con mis clases de pintura, que un día dejé aparcadas.
5.- Reencontrarme con mi hermano mayor, que un día quiso buscar su destino en un lugar de Europa y al que hace muchos años que no veo.
6.- Ver al resto de mis hermanos y hermanas, cuñados y cuñadas, sobrinos y sobrinas, y hasta mis gemelitos sobrinos-nietos, felices y con la vida resuelta, sin problemas económicos y con mucho amor…
7.- Ganar algún premio literario con mis escritos, aunque no me paguen nada…
8.- Acogerme a la fórmula matemática de Nickjoel, para que las personas seamos más optimistas, y que ser feliz, estar alegre y en paz sean las metas primordiales.
9.- ¡Ah, no! Que sólo eran ocho…
9.- No me resisto, tengo que añadir el nueve: Ayer estuve de visita en el Archivo Histórico Provincial, por invitación de "mi amiga", y me entró el gusanillo de terminar mi tesis doctoral, que también dejé aparcada un día no muy lejano. ¡Quién sabe! Tal vez cuando me jubile, me decida a continuarla.

No voy a pasar este meme a nadie en concreto, pero si a alguno de los que leen este blog le apetece hacerlo por propia iniciativa, mejor que mejor. Sólo les puedo decir que es una manera de “descubrir” nuestros deseos a los demás, y que no me ha costado mucho hacerlo. Gracias, Bett.

24 de abril de 2008

Feliz cumple, amiga

(Dedicado a una amiga)



Aunque no exiges, regalas tu amistad
aunque no obligas, repartes sabiduría
dejas compartir tu hermosa sensibilidad
ofreces tu corazón hasta quedarte vacía

En este día veinticuatro de abril
te manifiesto mi cariño, querida amiga
te doy las gracias por entenderme
y te deseo lo mejor, anónima preferida

Sigue leyendo mis relatos
y dando consejo a mis cuitas
con tu facilidad erudita
y tu fervorosa afición
que no hay ayuda mejor
que la entrega del corazón

21 de abril de 2008

Tres tonterías

EL PLASMA
-Te aviso que si no podemos meter el “plasma” para ver los partidos de fútbol, yo me vuelvo con tu madre.
-¡Manda huevos! Tantos años despotricando de mi madre, y ahora resulta que quieres volver con ella.
-Es que yo pensé que al ir a un pisito nuevo se nos acababan los problemas conyugales.
-¡Pues ya te dije que te pusieras el sonotone, que estás chocheando! La ministra dijo bien claro quince metros cuadrados. Y con el pedazo de plasma que te empeñaste en comprar, no me extraña que no podamos meterlo. Si es que no nos cabe...

SUPERMAN
Tal vez sea mejor que se quede en casa -le aconseja la madre.
-Pero mamá, si lo dejo en casa no podrá hacer nada.
-¿Hacer nada? ¿Qué quieres decir?
-Quiero decir que él es el único capaz de atrapar a los ladrones que veamos. Él es el único que puede volar por el cielo y mantener el peso del avión si se va a caer. Sólo él puede devolvernos a papá aunque estalle una bomba. Es el único capaz de salvar el mundo…
-Bueno, hijo, coge a Superman y vamos que se hace tarde…

EL VENTILADOR
Te llevaré un ventilador. Ponlo a funcionar en esa jaula de oro a la que te han llevado, para que de una vez se dispersen todas las partículas de mi amor que quedan adheridas a tu cuerpo. Te visitaré ¡no lo dudes! Te llevaré un ventilador. Ponlo a funcionar para que vuelen todas las mentiras que contenían tus palabras. Ponlo a funcionar para que despejes el aire del egoísmo que te envuelve cada día. Para que su sonido vuelva loco tus oídos recordándote el daño que me hiciste con tu osadía. Te llevaré un ventilador que renueve tus ideas prepotentes. Te llevaré un ventilador y…ponlo a funcionar.

3 de abril de 2008

El árbol rojo

Julia fue marcando de forma pausada aquel número de teléfono que había guardado en su memoria cuando se fue del pueblo, hacía ya varios años.
Ahora era una joven escritora que se iniciaba en el mundo de los libros ganando un premio literario de gran prestigio. Supuso que David no había tenido noticias de ella durante ese tiempo y pensó que se alegraría al recibir su llamada, o al menos eso esperaba.
Mientras el teléfono sonaba, intentó traer a la mente su imagen. Le recordaba como un hombre alto, serio, un poco canoso y con una mirada profunda y distante que le llegó al alma el día que le conoció. Era su profesor de literatura en el instituto.
Julia se había propuesto entonces hacerle cambiar aquella mirada. No quería que la viera como a una niña de quince años, así que se enfundó en su papel de mujer y todos los días le abría su corazón y le pedía consejo como una alumna más, aunque con la pícara intención de llevar a cabo su primera conquista en el mundo masculino.
David fue rompiendo poco a poco esa barrera que le imponía su condición de profesor, hasta que al final se convirtió en un sumiso enamorado. Con él tuvo su primera experiencia en cuestiones de amor, o más bien de sexo, porque reconocía que para ella nunca tuvo demasiada importancia aquella relación.
Un día él la invitó a su casa, una casa pequeña con un jardín donde habitaban los colores, la alegría y los sentimientos nerviosos de un primer amor. Allí estuvo retozando un buen rato hasta que se recostó bajo un árbol, mientras él la acariciaba y ella se dejaba querer. Durante un tiempo, se convirtió en costumbre pasar unas horas cada tarde en aquel jardín. Se sentaban bajo el árbol rojo que los protegía del sol, y ella escuchaba durante un rato su profunda voz leyendo un fragmento de cualquier libro. Recordó que algunas veces se quedaba dormida en su regazo, y cuando despertaba, sentía que David mantenía su mirada sobre ella vigilando su tierno sueño.
Finalizó el curso y también acabó su historia. Ella se fue del pueblo para iniciar sus estudios en la Universidad y ni siquiera recordaba haberse despedido de él.
Sumergida en sus recuerdos, apenas se dio cuenta de que al fin una voz le contestó al teléfono. Enseguida le reconoció, aunque le pareció una voz cansada y triste. Julia le contó que se había acordado mucho de él durante esos años, porque le había sabido inculcar su verdadera vocación. En diez minutos le relató su experiencia personal y profesional, y entre palabras atropelladas intentó buscar una excusa a su alejamiento.
Le contó que quiso buscar su camino, traspasar las murallas que sentía a su alrededor, y que permanecer en el pueblo hubiera significado para ella una lenta y dolorosa muerte. Se despidió de él no sin antes acordarse de las horas felices que pasó en su jardín, bajo su árbol rojo.
“¿Rojo? Nunca pensé que ese árbol pudiera ser rojo. Debe ser cosa de mis recuerdos. Estaba tan frondoso entonces… Su sombra nos cobijaba y sus brazos estaban cubiertos de un verde tul que apenas dejaba pasar los rayos del sol.
Todos los atardeceres eran nuestros y no existía vida más allá de los muros del jardín. Tu cuerpo y mi cuerpo eran uno. Tu risa era mi dicha y mi verso colmaba tu sed.
¿Por qué has vuelto hoy a mi vida, Julia? Hoy, que estoy entrando en mi cuenta atrás particular en esto de vivir, debo hacer acopio de valor para arrancarte definitivamente de mi mente. Pensé que ya estabas lejos, en mi olvido, y que nunca te permitiría regresar. Pero no es tan fácil como yo quisiera, y hoy, cuando me aprietan las paredes de mi cuarto y todas las toallas no bastan para enjugar mi sudor, tus palabras me trajeron a la memoria aquel árbol. Tu voz alegre fue como un martillo golpeando mis sienes. No tuve fuerzas para silenciarte.
Empezaste a contarme tu retahíla de vivencias durante el tiempo que llevas alejada de mí, y cada palabra tuya es un dardo en mi alma. No puedo fingir que el paso del tiempo ha borrado mi dolor. No puedo escucharte sin imaginarte mía.
Hablaste y hablaste, y yo te respondí que sí, que también te he echado de menos, cuando la verdad es que para mí no te has ido, sino que permaneces cual bella durmiente bajo aquel árbol del jardín.
Después de tu inesperada llamada de hoy, regresé al lugar de nuestros encuentros. Y sí, tienes razón. El árbol es rojo. Sus ramas secas me hablaron de ti. Me contaron que la savia que recorría su interior se alimentaba cada día con nuestro amor, que crecían viéndote crecer, que mientras tu inocencia despertaba, sus hojas se llenaban de un verde intenso. Me recordaron que tu marcha rompió el hechizo de aquel verdor, y el color que le aportabas se fue contigo. Nuestros caminos dejaron de abrazarse, y he vivido cada día sin vivir.”
David se sentó bajo el árbol rojo mientras escribía estas letras a Julia, y una película de lágrimas empañó sus ojos. El sol traspasaba con facilidad cada rama.
 
Copyright (c) 2010 DESPERTARES. Design by WPThemes Expert

Blogger Templates and RegistryBooster.