28 de marzo de 2008

Déjame llorar

Déjame llorar
Déjame que derrame unas lágrimas que deshagan el nudo que tengo en la garganta.
Déjame llorar, tal vez me olvide de la angustia que atenaza mi alma.
Necesito sacar a la luz el dolor que me invade.
Lloro por tu orgullo, lloro por tu pesar, lloro por tu agonía, porque tú lloras sin llorar.
Vierto ríos de lágrimas que no sé dónde irán. Tal vez mojen tu pañuelo, tal vez te hagan reaccionar.
Fluye la sal por mis mejillas durante un rato que parece una eternidad.
Lloro por los inocentes, por los pobres, por los que no saben perdonar.
Lloro por la desidia, por mi impotencia, porque me doy cuenta de la realidad, porque no sé cómo decirte lo que siento, porque me irrita tanta estupidez, porque me duele tanta oscuridad.
Lloro porque quiero llorar.

22 de marzo de 2008

Chimeneas

Ya he comentado en otras ocasiones que recibo en la oficina algunos correos (también trabajo, no se imaginen otra cosa...), y de vez en cuando hago mis investigaciones, emulando un poco a Leodegundia .
Un día me llegó uno escrito en verso por un tal "Melitón González" referido con mucha sátira al idioma castellano.
Me hizo mucha gracia y por mis averiguaciones supe que su autor fue Pablo Parellada (Valls, Tarragona, 1855 - Zaragoza, 1944), comediógrafo, novelista, escritor satírico y dibujante de humor, que firmaba con el sobrenombre de "Melitón González" y alguna que otra vez con el de "Pancho y Mendrugo".
Militar de carrera, en el arma de Ingenieros, fue profesor de la Academia General Militar. Se retiró con el grado de coronel y estableció su residencia en Zaragoza. Estrenó con éxito en toda España numerosas comedias y sainetes cómicos.
Fue un defensor de la pureza del castellano, y fustigó la corrupción del idioma o sus excesos, como el del modernismo en el "Tenorio Modernista", estrenada en Madrid en 1906, una de sus piezas más originales. Transcribo unos versos de la famosa escena entre Don Juan y Doña Inés:

¿No es verdad, fauno de amor,
que a la orilla del aguaje
fulge más puro el lunaje
y se halitea mejor?
La brisa que errabundea
entre nimbos de colorios
de los boscajiles florios
que ese fluvio regadea;
el río en que ondulantea
por su transpuril color
el cantoso pescador,
monocorde y monorrítmico,
¿no es verdad, fauno aromítmico,
que son hálitos de amor?

...

Silenciad, don Juan, por Dios,
que tanta palabra glauca
me perplejiza y embauca
labializándola vos.
Silenciad, que vuestro acento
el espíritu me encona
y me transforma en la dona
móvile cual piuma al vento.
Vuestra palabra divina,
vuestro lenguaje selecto
me producen el efecto
de la capilocarpina.
Yo voy a ti enamorada,
fluyente y desvoluntiza
como el agua se desliza
por una tabla inclinada.

Pero lo que realmente encontré genial, quizás porque refleja la pura verdad de lo que sucede en cualquier centro de trabajo donde siempre prima el criterio del que está por encima, son estos versos referidos a las chimeneas, que vale la pena leer:

El Coronel Sabirón
Pimentel de Bustamante
fue Ingeniero Comandante
de la plaza de Gijón;
y faltando alojamiento
proyectó el tal Coronel
de nueva planta un cuartel
para todo un regimiento.
El proyecto concluido
según el reglamentario,
por el conducto ordinario
a Madrid fue dirigido
a la Real aprobación;
y esperando honra y provecho
quedóse tan satisfecho
el Coronel Sabirón.
Ya llegado al Ministerio
el proyecto de cuartel,
lo informa otro Coronel
de diferente criterio:
el Coronel Palareas,
el cual es de otra opinión
distinta de Sabirón
en cuestión de chimeneas;
y tiene como verdad
que las redondas no valen,
pues las ondas de humo salen
con poca velocidad.
Y le convence a cualquiera,
científicamente, así:
"equis igual a raíz de pi
por raíz de escorzonera".
E informa que es procedente
que, de orden superior,
pase el proyecto a su autor
con la coleta siguiente:
"Sírvase Usía variar
las chimeneas de forma,
debiendo tener por norma
el volverlas a trazar:
que en las que son muy usadas,
como en cuarteles y fondas,
son muy malas las redondas
y excelentes las cuadradas
para que salga al momento,
sin dificultad, el humo.
De Real Orden se lo emplumo
para su conocimiento".
Mas cambia la situación
y, de orden de Su Excelencia,
Palareas va a Valencia
y a Madrid va Sabirón.
Ya en Valencia, Palareas
también proyecta un cuartel
y (está claro) pone en él
cuadradas las chimeneas;
lo manda a la aprobación,
y se viene el caso a dar
que lo tiene que informar`
el Coronel Sabirón:
el cual, por las derivadas
y por trigonometría,
demuestra la teoría
de que, si se hacen cuadradas,
no tiene el humo buen paso
y se obstruye pronto el tubo:
porque "bé elevado al cubo
es igual a cé elevado al vaso".
E informa que es procedente
Que, de orden superior,
vuelva el proyecto a su autor
con la coleta siguiente:
"Sírvase variar Usía
la forma de chimenea,
y basarse en la ideas
admitidas hoy en día.
Según las cuales, las ondas
Del humo son evacuadas
Muy mal, cuando son cuadradas
y muy bien, si son redondas.
de Real Orden se lo planto
para el consiguiente efecto".
Viendo tales discusiones
entre uno y otro señor,
el Capitán profesor
que explicaba Construcciones,
gramático pardo viejo
y mentor de adolescentes,
a los futuros Tenientes
dio este prudente consejo:
"Al proyectar chimeneas,
primero se indagará
si en el Ministerio está
Sabirón, o Palareas;
y se pondrán dibujadas,
para que no tengan pero,
redondas, si está el primero;
si está el segundo, cuadradas.
En cuestiones de criterio
huelga toda discusión:
siempre tiene la razón
el que está en el Ministerio
".

17 de marzo de 2008

Ingenuidad

La ingenuidad y la ternura son cualidades hermosas del ser humano. La ternura la podemos mantener a lo largo de los años, porque va intrínseca con ciertas personas, pero la ingenuidad se va perdiendo a medida que crecemos. Los golpes que nos da la vida nos hace cambiar nuestra manera de ver las cosas y tenemos que madurar porque si no, estamos perdidos.
Todos los días recibo muchos correos en mi trabajo, algunos repetidos, pero hubo uno que me llamó la atención expresamente. Quizás por esa ingenuidad de que hablaba.
Por lo visto es una publicidad de una compañía eléctrica, que utiliza energía eólica para la producción de luz, y realmente refleja una historia sencilla de un niño que ayuda a su abuelo con la energía que le falta para apagar todas las velas de su cumpleaños. Y lo hace, en su ingenuidad, capturando el viento en una cima. Cruza montañas y prados, puentes y ríos, siempre vigilando que nadie le quite el bote donde con sumo cuidado ha guardado un poquito de esa energía, como si de un tesoro se tratase.
Aquí incluyo ese video (primera vez que subo uno, gracias
Emilio por tus indicaciones) por si alguien no lo ha visto, con el deseo de que todos mantengamos un poco de esa ingenuidad durante muchos años.

14 de marzo de 2008

Comida para el cerebro

Los Reyes me trajeron una "Brain Training", y todos los días tengo al "gafotas" del Dr. Ryuta Kawashima como un loquito calculando mi edad cerebral.
Al parecer, son unas prácticas que permiten ejercitar el cerebro para mantenerlo siempre joven. Los primeros días, como es lógico, mi edad cerebral estaba por encima de la mía verdadera, pero pronto me he hecho amiga de este "gafotas" tan gracioso y con la práctica diaria, estoy como una niña de veinte años.
Ya no se me resiste el Cálculo 100 (calcular 100 operaciones matemáticas en el menor tiempo posible) ni el Cuenta-personas (contar cuántos personajes permanecen en una casa después de entrar y salir unos pocos a velocidad de vértigo). Lo de la Retentiva (retener unas cifras y luego señalar su orden colocándolas de mayor a menor) es lo peor que llevo, así que cuando el otro día vi por televisión que los monos tenían una rapidez increíble haciendo esta prueba, me pregunté si mi "antepasada" sería la más torpe de su especie.
Me repatea las tripas cuando el Kawashima me dice: "Parece que estás un pelín cansado...", sobre todo cuando el fallo producido ha sido por culpa de la maquinita en cuestión, que no acepta mis números o mis palabras, aunque si la prueba me sale bien, me responde: "Tu cerebro está hecho un musculito".
En fin, que les recomiendo por lo menos un Sudoku diario, que es como el alimento del cerebro. Lo malo es que les pase como a mi hermana Montse, que el almuerzo ha pasado a ser una "dependencia sudokil".
Te aviso que menos de veinte años no acepta...

6 de marzo de 2008

Los dos hermanos


Dejan su vida tras de sí. Dejan su mundo sin mirar atrás. Confían en encontrar un nuevo horizonte para su familia. Saben que otros lo han logrado y lo tienen que intentar.
Sus padres presienten las dificultades que tendrán y les produce dolor su abandono. El trayecto será complicado y muchos morirán en el intento. Pero la vida en su país se hace cada vez más difícil.
Trabajan sin descanso, de sol a sol, con el fin de conseguir los alimentos necesarios para los niños que nacen en la miseria, para los mayores que mueren en la pobreza, para vivir con dignidad.
Temen perderlos, pero reconocen que si son capaces de superar este obstáculo, de llegar a la “Tierra Prometida”, conseguirán una nueva vida. Así que les dan la bendición y los dejan partir.
Se reúnen muchos jóvenes aquella noche de luna llena en un punto no frecuentado y poco vigilado. El tiempo había mejorado y el mar respiraba tranquilidad. Algunos untaron su cuerpo con petróleo para ahuyentar las medusas. Se despidieron con lágrimas en los ojos y frío en el cuerpo. Iban a estar muchas horas en alta mar y el miedo a la oscuridad y a lo desconocido los tenía con el alma en vilo y el desconcierto en sus miradas. En una mano, la foto de los padres y en la otra, un rosario. Los dos hermanos montan en la patera que atrevida se hace a la mar.
Sufrimiento y esperanza. Los cuerpos se adormecen y las almas se rebelan. Las horas pasan y el mar los envuelve en olas de plata. De vez en cuando les da un respiro, pero sólo es una trampa. Los estómagos vacíos, los labios secos, el calor abrasador y las horas que pasan.
El horizonte a lo lejos se engrandece a sus miradas. Parece que están llegando. Se ven luces de algún faro.
- ¡No te preocupes, hermano! Cuando a tierra firme arribemos, se calmará nuestro espíritu. Trabajaremos sin tregua y ganaremos la batalla.
El engaño ya es notorio. A la mar son lanzados, a su suerte abandonados. El capitán no quiere ser apresado y media vuelta a la embarcación rápido huye, dejando atrás el acantilado.
Las promesas que les hicieron eran falsas y costosas. Pronto despiertan del sueño. Pronto se rompen sus ansias. Luchan contra viento y marea y la sal sobre ellos el mar derrama. Se dan la mano confiados, pero un golpe certero acaba con la esperanza.
En el puerto les ayudan y les protegen con mantas. Comida y bebida les dan. Calor y cariño en el alma. Unos llegan doloridos, otros hambrientos y resignados. Otros muchos son el tributo que pide el mar.
- ¿Dónde está mi hermano? -en su idioma pregunta el más joven. Nadie le entiende. Nadie le responde. La rabia se apodera de su cuerpo y el dolor de su mirada. Todo ha sido una mentira, una cruel y despiadada mentira.
Un nombre y un apellido. Un número en un listado. Uno de los dos muerto en el intento. Otro lleno de ira por la pérdida de su hermano.
A su país lo devuelven. Sus padres le esperan y entre lágrimas lo abrazan. Él en su herido orgullo, callado.
- No te preocupes, hijo. Por lo menos estás sano y salvo.
Pero saben que lo volverá a intentar. Una vez, otra, y todas las que hagan falta. Sólo quiere regresar al lugar donde su hermano fue enterrado.
 
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