7 de agosto de 2008

Sentimientos

Le reconoció a lo lejos. Sus cabellos blancos destacaban en su piel morena. Sintió mariposas en el estómago y el corazón perdió su ritmo acompasado. Un nudo en la garganta le impedía decir palabra y sólo acertó a sonreír nerviosa. Se saludaron con dos besos dados al aire y el roce de sus mejillas hizo que una ola de calor inundara su cara, al tiempo que la barbilla le temblaba.
Después de las típicas palabras que se dicen en un encuentro de dos amigos que hacía tiempo no se veían, entraron en una cafetería y se sentaron uno frente a la otra ante un refresco de limón. De forma inocente, él le tocaba el brazo de vez en cuando mientras hablaba, sin saber que cada toque que le daba, ponía de punta el suave vello que cubría la epidermis de la mujer.
Ella le miraba a los ojos directamente haciendo que prestaba atención a sus palabras, cuando la verdad era que intentaba llegar a lo más profundo de sus sentimientos, a través de las pupilas que se movían sin descanso. De vez en cuando desviaba su mirada con disimulo ante el temor de que él se sintiera presionado.
Él seguía hablando poniéndole al día de todos los acontecimientos más importantes que le habían sucedido desde su último encuentro. Consiguió captar algunas palabras sueltas como “abuelo”, “colesterol” y “caminatas”, que fue enlazando en su cabeza para llegar a la conclusión de que cada día solía dar paseos tranquilos por la playa, y de que su hijo mayor ya era padre.
Ella sonreía torpe sin conseguir hilar la conversación ¿Tanto tiempo había pasado? Su vida no había cambiado desde que dejaron de verse. Seguía soltera, trabajando en el mismo lugar, y aparte de los cambios hormonales típicos de una mujer de su edad, no encontraba nada interesante que contarle, por más que buscaba en su cerebro.
Le recordaba tal cual, su sonrisa encantadora, su amabilidad cuando trabajaban juntos, su chispa de humor en todo lo que le contaba, su positividad ante la vida…
Seguía profundamente enamorada de él, tenía que reconocerlo. Nunca lo hizo evidente, y ahora no pensaba desestabilizarle el ánimo, descubriéndole sus sentimientos, así que seguía oyéndole sin escucharle, y riéndose de manera forzada durante el rato que permaneció el vaso lleno.
De pronto, decidió que ya era hora de levantarse e irse a su casa, a escuchar sus propios lamentos, a reprenderse por no haber tenido el valor de decirle lo que sentía, a dolerse por su ausencia, a poner más candados en su corazón para que ningún otro hombre pudiera abrir la puerta del amor…
La despidió con un fuerte abrazo, con un momento que apenas duró unos segundos que para ella fueron eternos, y quiso quedarse allí, protegida, envuelta en sus brazos, acurrucada como un ave en su nido, querida, deseada, amada…
Él se quedó sonriendo, mirando cómo se alejaba, y a cada paso que daba, la distancia se hacía inalcanzable, y su sonrisa iba disminuyendo hasta contraerse en un rictus de tristeza. La cabeza le daba vueltas y se volvió a sentar sólo ante el vaso ya vacío. Se sumió en el mundo de lo imposible, de la amargura y de la nostalgia. El desconsuelo y la melancolía se unieron en su persona, provocándole una carga de inquietud que hacía tiempo no sentía, concretamente desde que dejó de verla. Quería gritarle que volviera, quería contarle su añoranza, su vacío… Quería…
Se colocó las gafas de sol para que nadie viera las lágrimas que asomaban a sus ojos, y emprendió el camino de su hogar.

25 despertares:

mosqueteras dijo...

te aplaudo,un relato verdaderamente precioso,no me canso de entrar en tu blog,un saludo guapa

Ana dijo...

Ese momento lo he vivido y no lo hubiera relatado tan bien como tu.
Me asaltan las lágrimas al recordarlo en tus letras.
No puedo decirte más, un abrazo.

Yeli dijo...

Hermoso y con un derroche de sensibilidad!
Te confieso que hace 30 años, cuando estaba en mi 1er año de medicina me enamoré de otro estudiante con quien tuve un corto pero profundo romance (yo tenía 18). Cada cual siguió su rumbo por la vida y vivíamos en países diferentes aunque por amistades en común sabíamos uno del otro.
Hace 7 años recibí en Puerto Rico una llamada de él y comenzamos un proceso telefónico como el que describes de "ponernos al día". Y tras insistentes invitaciones y ningún serio impedimento entre los dos, decidí aceptar su oferta de pasar unos días en Miami. Ya hace 6años que estamos juntos y no me arrepiento de haber cometido lo que a todo el mundo le parecía la locura de mi vida. Renuncié a mi trabajo, renté las propiedades, me despedí de mis familiares y amistades y me mudé a otro país con idioma diferente al mio lanzándome a una aventura sin garantías... No ha habido un solo día que no agradezca a Dios por tantas bendiciones y felicidad.
Hay un alma gemela a la nuestra y nunca es tarde para vivir-que no es lo mismo que estar vivo!
Un abrazo
Yeli

ESPEJO DE MI ALMA dijo...

sABES ME A ENCANTADO ..Y YO CABABO DE VER A ALGUIEN QEU NO MIRABA DESDE HACE 20 AÑOS conversamos tanto ayer tomamos cafe recordando y me dice NAANCY QUE NOS PASO SIERAMOS UNO PARA EL OTRO
Y LE DIJE TU TUVISTE LA CULPA
pues el jamas me dijo si queria ser su novia te imaginas..bueno esa si es para contarlo tambien .besos..NANCY

Trini dijo...

Ligia, me encantó el relato.

Cuantas historias no habrá así, donde dos que se aman, por no confesarse, a riesgo de salir heridos, viven con el corazón enfermo de amor por siempre...


Me gustó el relato, ya te lo he dicho, pero me ha dejado en el alma un regusto a melancolia...

Besos

•°¤*(¯`° (Bett) °´¯)*¤°• dijo...

Nos sabes lo que me gustan estos relatos que nos regalas...cuantas historias, cuantos sentimientos y melancolia a la vez.
Gracias!

Un abrazo Ligia!

Ligia dijo...

Mosquetera: Gracias por tu visita y tus palabras. Besos
Ana:Me alegro que te guste el relato. Un fuerte abrazo
Yeli: ¡Qué bien! A veces hay que arriesgar... Se te ve muy feliz en las fotos de tu blog. Abrazos
Nancy: Eso le pasó a los personajes de la historia. Yo creo que jamás se dijeron las cosas claras y cada uno siguió por su lado. En fin... Un beso

Ligia dijo...

Trini: Quedan las ganas de gritar por ellos y decirles ¡Venga, decídete, no vuelvas a dejar pasar la oportunidad! Pero... Muchos besos
Bett:Gracias a ti, me alegro de que te gusten mis historias. Besos

√ Lolylla √ dijo...

Ligia: en ocasiones nuestras vidas no son demasiado dispares a historias increibles verdad? me ha encantado tu relato

un abrazo!

Voces en el viento dijo...

qUE TE PUEDO DECIR?.... como supondras me has tocado el alma con tu relato, me he sentido identificada, de algun modo añorado y nostalgico, como si yo en algun momento pudiera llegar a tener ese encuentro con aquel que fue tanto en mi peqeuña vida y que hoy es solo recuerdo... tal vez seria asi... muchas gracias, me has hecho llorar de nuevo....

Ricardo Tribin dijo...

Amiga Ligia,

Una historia maravillosa en la que los sentimientos se expresan bellamente

Anónimo dijo...

¡Cuánta belleza¡

¿podrás superarlo?

Besotes,

VIOLETA dijo...

HERMOSO RELATO. QUE BIEN LO HACES. TE SIGO VISITANDO. SALUDOS

VIOLETA dijo...

Vuelvo, me recordé de Becquer:
RIMA XXX

Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino; ella, por otro;
pero, al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: —¿Por qué callé aquel día?
Y ella dirá: —¿Por qué no lloré yo?

Me quedé con cierta melancolía después de leerte.... saludos.

Páginas de la Vida dijo...

Muy buena historia, muy romántica y tierna los grandes amores nunca se olvidan, quizás se quedan quietitos en un rincóncito de nuestro corazón, pero ahí están.
Mi abu me contó que ella de muy jovencita se había enamorado de in joven, pero los padres prohibieron ese romance, Ella se casó formó su familia, y fué feliz o por lo menos lo intentó.
Lo extraño que etóme lo contó con más 80 años , algo más que decir?


besos


Silvia

RAQUEL dijo...

Hola Ligia, !que lindo tu, relato!!,Me he emocionado, porque me ha tocado en lo más profundo,quién no tiene a alguien querido,y por ciertas circunstancias no puede tenerlo cerca.
Un abrazo desde Argentina

Algaire dijo...

Los silencios, a veces por prudencia a veces por miedo, impiden que los corazones se abran y digan en voz alta lo que se siente y debido a ello se cierran caminos que podrían haber llevado a la felicidad.
Precioso el relato.
Buen fin de semana.

Ligia dijo...

Lolylla: Tienes razón. A veces las historias las baso en casos reales. Besos
Voces en el viento: Me imaginaba que te iba a gustar la historia. Un abrazo
Ricardo: Gracias por tus palabras.
Anónima: Tú que lees con buenos ojos. Besitos

Ligia dijo...

Violeta: Gracias por tu visita. Toda la vida me ha gustado Bécquer y esta Rima va al pelo con la historia. Un abrazo
Silvia: Así es la vida, con páginas como la que habrá escrito tu abu: Besos
Raquel: Gracias por tus palabras. Un beso
Algaire: Así es. Los silencios a veces son traicioneros, y sus consecuencias, imprevisibles. Besitos

Ego dijo...

"No he dejado de pensar ni un sólo día en ti. Por eso no te he buscado".
La frase no es mía. Pero la tengo adoptada.
Un (b)eso!

María del Carmen dijo...

SU RELATO TOCO MI ESENCIA.

MUY BUEN TEXTO.
LE INVITO A VISITAR MIS BLOGS

WWW.PANCONSUSURROS.BLOGSPOT.COM
Y LEER:
CARMEN
UNAASTURIAN DE RANGO E INMIGRANTE
HISTORIA DE MI ABUELA

WWW.WALKTOHORIZON.BLOGSPOT.COM

WWW.LASRECETASDEMIABUELAMATILDE.BLOGSPOT.COM

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WWW.CUERPOSANOALMACALMA.BLOGSPOT.COM

SALUDA MARY CARMEN

Doncel dijo...

LIGIA:
cuanta belleza en este relato, lleno de melancolía y sentimientos profundo.
Un amor que no fue, cuando pudo ser y luego, tampoco fue.

Besos

mosqueteras dijo...

hola tienes una cosita para ti en nuestro blog pasate

alkerme dijo...

Me ha gustado mucho este relato, y hay por ahí unas algunas expresiones muy poéticas que siempre son las claves para mí: "escuchar sus propios lamentos", "dolerse por su ausencia" y " poner más candados en su corazón", ésta última está genial porque la idea no es poner candados, se trata de poner "más". Muy bueno, Ligia!

Gracias,
Besos y besos

El Mamarracho dijo...

Que triste, que frustrante... que nostalgia al imaginarme siendo el o ella, que agonia eh!... y pensar que eso sucede.

 
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