28 de junio de 2008

El barco


Sube la escalinata del ferry con alguna dificultad, ayudada por un bastón. Al llegar arriba, la azafata la saluda con media sonrisa y le ofrece un periódico, que ella rechaza de forma amable.


Sus pequeños ojos buscan el sitio apropiado: cerca de un baño, lejos de la zona infantil y, a ser posible, al lado de una ventana, para poder contemplar el mar. Cuando lo encuentra, acomoda a duras penas sus setenta años y otros tantos kilos, coloca su bolso en el sillón contiguo que está vacío y, desconfiada, introduce su brazo por el asa para mantenerlo consigo.


Cuando Guillermo la acompañaba en los viajes que hacían con regularidad a Gran Canaria, se desocupaba totalmente del bolso, del abrigo y hasta del bastón. Pero desde que él ya no está, todo es distinto. Tiene que estar pendiente de muchas cosas y se pone nerviosa sólo de pensarlo.


Cierra suavemente los ojos y se pregunta:


-¿Me tomé la pastilla?


-¿Cogí las gafas?


-¿Cerré la puerta con llave?


Asiente con ciertas dudas a cada una de las preguntas e intenta tranquilizarse. Abre los ojos cuando llega a sus oídos el sonido característico que le indica que el barco inicia su andadura y consigue ver la salida del muelle de Santa Cruz a través de los ventanales.


Guillermo siempre entablaba conversación con algún viajero, pero ella no tiene ganas de hablar con nadie. Sólo espera que el tiempo que dure el viaje, pase lo más pronto posible.


Empieza a rezar como de costumbre, aunque no sabe muy bien para qué. Quizás sea para centrar sus pensamientos en algo concreto y no divagar, quizás para imponerse una tarea que la entretenga o quizás para dar gracias por estar allí, aunque sea en soledad.


El estómago se le empieza a revolver, la saliva llega continuamente a su boca y por momentos, siente la sensación de mareo. Procura no moverse ni un ápice, por temor a unos inoportunos vómitos y a la dificultad que le entrañaría dar unos pasos hasta el baño.


-¿Me tomé la pastilla? Sí.


-¿Pero la del mareo? Sí -se contesta impaciente.


Intenta dormir un poco, aunque se lo impiden los pensamientos que se agolpan en su mente. Se ve en su primer viaje por mar a Gran Canaria, recién casada con Guillermo, echándole la culpa de sus náuseas a un posible embarazo, cuando desde entonces se hizo patente su mala relación con los barcos. De vez en cuando, abre los ojos y comprueba que todo está en orden: el bolso a su lado, el abrigo cubriéndole las piernas y el bastón trabado en el reposabrazos del asiento.


Se acuerda de nuevo de las gafas y quiere comprobar si realmente las metió en el bolso, pero siente que la cabeza le da vueltas y prefiere mantenerse quieta y encomendarse a la Virgen de Candelaria y al Cristo de La Laguna para que así sea.


Sigue rezando, y los dedos de las manos le sirven como cuentas de un rosario. A cada Avemaría que termina, los va desplegando uno a uno, volviendo a mantener el puño cerrado como posición inicial cada vez que comienza un nuevo Misterio.


-Lo más presente que tenía… Vaciar el buzón antes de irme.


No por las cartas que hubiera recibido, que estaba segura no tendría ninguna, sino por despejarlo de los folletos de publicidad que acostumbraban depositar cada día.


Se reprende a sí misma, no sólo por el olvido del buzón, sino por interrumpir sus rezos con otros pensamientos. Nunca logra terminar un Rosario completo, como le enseñaron en el colegio de monjitas…


A través de los cristales del barco, ya distingue, para su tranquilidad, la silueta de la isla y piensa, nerviosa, en el momento de bajar.


Su hijo Isaac la había convencido para que fuera a pasar unos días con él.


-Así ayudas a Blanqui con los niños –le pidió


Sabe a ciencia cierta que ya ella poco puede ayudar a su nuera, y que tampoco está para muchos juegos con los niños, pero desde que Guillermo se fue, se encuentra cada vez más sola. Todo le parece más grande: la cama, la casa… los silencios.


Así que después de muchas negativas, decidió ir, aunque un poco a regañadientes. Teme por la verdadera intención de Isaac, y desea con fervor que no le pida que se quede a vivir con ellos en Gran Canaria.


Se mantiene sentada mientras los operarios realizan las maniobras de atraque en el puerto. Contempla a través de las amplias ventanas la gente que espera ansiosa la llegada de algún familiar, algún amigo, y trata de distinguir a su hijo entre ellos, pero no lo consigue.


-Si hubiera traído las gafas…

21 despertares:

Trini dijo...

Ligia, qué relato tan bello y tan maravillosamente escrito. He viajado con ella de isla a isla mientras lo leía.
Me he identificado con ella en lo del rezar, ya que suelo hacerlo, sobre todo, como ella, por evadirme de algunas penosas situaciones. También cuento las cuentas con los dedos, tampoco acabo ningún rosario y, como no, tengo, digamoslo así, mucho respeto a los barcos:)

Me ha encantado. Te felicito

Besos muchos

ALAS DE MI LIBERTAD dijo...

bella historia amiga, qué tierna y hermosa, mientra Leia me decía ,ya llegara el día que me sienta así de olvidadiza, luego pensé o no ,a lo mejor no llego o a lo mejor llego a más, quiero decirte querida amiga que esta historia además de bella me hace pensar, besos preciosa

LUCERO dijo...

hola ligia, me gusto mucho la historia, cuando voy paseando, o en el autobus y veo a personas mayores, a mi mente llegan muchas preguntas, como... en cada arruga de su piel hay un sufrimiento de vida?, en cada paso q da una vida vivida?, llegare yo a esa edad?

besos

alkerme dijo...

Bonito relato, tierno y entrañable como siempre. La edad, lo vivido, los ausentes...

Un beso y gracias

JESUS y ENCARNA dijo...

Cuanto lo echa de menos, cuanta falta le hace. Es un hermoso relato Ligia, triste y real, esas ausencias...
Besicos
Encarna

Anónimo dijo...

Ligia, por lo visto sabes que lo del rosario es muy común, te sientes mal cuando los pensamientos "vuelan" hacia otra parte..........y vuelves a concentrarte intentando desvanecerlos.......
Me supo a poquito, muy poquito...........es como el inicio de una gran novela.....de esas muy buenas hispanoamericanas.
Inténtalo.
Besotes,

Abedugu dijo...

Delicioso este relato, lleno de ternura y en el que se reflejan todos esos miedos, esas inseguridades y esos recuerdos que suelen agolparse en la mente de las personas mayores que llegadas a un punto, aunque estén rodeadas de gente, sienten la soledad como nadie.
Un abrazo.

Ligia dijo...

Trini: Yo también me identifico en muchas cosas con el personaje, siempre tenemos algo en común con lo que escribimos. Gracias. Besos
Alas: No sabemos cómo ni hasta dónde vamos a llegar. Esperamos y confiamos en tener salud, sobre todo. Un abrazo
Lucero: La gente que tenemos alrededor nos da que pensar muchas veces, si algún día nos veremos en la misma situación o no. Besitos
Alkerme: Gracias por tus palabras. Cuando lo releo me inspira mucha ternura también. Abrazos

Ligia dijo...

Encarna: Las ausencias son más grandes en las personas mayores, y si hay amor por medio, peor. Gracias y besos
Anónima:Lo del rosario lo sé porque a mí también me pasa... En cuanto a lo de la historia, te juro que tenía idea de seguirla. Ya veremos. Besos
Abedugu: Gracias por tus palabras. Cuando uno se acostumbra a vivir en compañía, la ausencia se hace más dolorosa.Besitos

JESUS y ENCARNA dijo...

Buenas noches Ligia.
Que nos pasara a nosotros?....Si tuviese la desgracia de quedarme solo como en esta historia, ahora mismo no se lo que haria, se me agolpan un monton de miedos, es verdad... La soledad despues del amor y la convivencia tiene que ser bastante desconcertante. Si conociese a la mujer del barco, le recomendaria que hiciese un esfuerzo y se quedase a vivir con su familia que la espera.
Es lo que al final haria yo.
Excelente relato.
Besos.
Jesus

TEA CUP CLUB dijo...

Mi querida Ligia, que relato mas bello y enternecedor.

Perdon por pasar hasta el dia de hoy a dejarte una tacita de te con mucho carino, llena de terroncitos de amor y amistad.

Siempre es un gusto leerte por nuestra casita y un honor

Veronica

Mary dijo...

:)

MI QUERIDA LIGIA¡

ME QUEDE ANONADADA CON TU HERMOSISIMO RELATO.

SIMPLEMENTE BELLO.
BESOS.

Javier dijo...

Se nota que el calor no te influye. Bonito relato. La pena es que cada hombre seamos un Guillermo en potencia.

Un abrazo

Ligia dijo...

Jesús: Me ha gustado mucho tu opinión..Un abrazo
Verónica: Gracias por tu invitación y aquí también tendrás siempre una tacita de cariño.
Mary: Me alegra que te guste el relato. Un beso
Javier: Estoy intentando darle una continuación al relato. Tal vez lo haga desde el punto de vista de Guillermo... Abrazos

•°¤*(¯`° (Bett) °´¯)*¤°• dijo...

Que bonita historia!
A veces el amor hace que las personas se fundan tanto, para hacer uno solo....que cuando alguno de los dos falta, el que queda se siente perdido, y no solo en su soledad, sino en muchas cosas mas.
Lo importante es lograr salir adelante...como hace esta señora de la historia, no dejar de pasear, no dejar de hacer la cosas que hacian cuando estaban juntos, porque eso es justamente lo que te mantiene cerca de el.

Abrazote ligia! una vez mas...un placer leerte!

La implosion en Venezuela dijo...

Amiga me quito el sombrero ante usted..,bello relato ,fue el espejismo de mi viejita madre...
Gracias por compartir tu comentario en mi post..eres bienvenida.
Unaco

Rui Caetano dijo...

Um relato mui belíssimo. Adorei. Salut.

Ligia dijo...

Bett:Sí, a veces es duro salir adelante, pero hay que seguir mientras podamos. Besos
Unaco: Un honor recibir palabras tan bellas. Abrazos
Rui: Bienvenido a mi blog.Gracias por tus palabras. Saludos

unjubilado dijo...

Muy bonito el relato, aunque aún me faltan algunos añitos para esos setenta, me siento identificado en muchas cosas. Acabo de venir de ver a mi madre, con 92 años, lo único que le preocupa son las gafas y su dentadura, el resto se lo tienen que hacer, antes estaba pendiente de sus pastillas, pero ya ha delegado en manos de sus asistentes.
Me dice "total para lo que me queda de vida"
Un abrazo

Estrella del mar dijo...

que lindo encontrarte en tu blogs

un milagro casi

una sopresa d e este dia

Estrella del mar dijo...

Qué lindo encontrarte en tu blogs

un milagro casi

una sorpresa de este dia!

UN FUERTE ABRAZO

 
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