6 de marzo de 2008

Los dos hermanos


Dejan su vida tras de sí. Dejan su mundo sin mirar atrás. Confían en encontrar un nuevo horizonte para su familia. Saben que otros lo han logrado y lo tienen que intentar.
Sus padres presienten las dificultades que tendrán y les produce dolor su abandono. El trayecto será complicado y muchos morirán en el intento. Pero la vida en su país se hace cada vez más difícil.
Trabajan sin descanso, de sol a sol, con el fin de conseguir los alimentos necesarios para los niños que nacen en la miseria, para los mayores que mueren en la pobreza, para vivir con dignidad.
Temen perderlos, pero reconocen que si son capaces de superar este obstáculo, de llegar a la “Tierra Prometida”, conseguirán una nueva vida. Así que les dan la bendición y los dejan partir.
Se reúnen muchos jóvenes aquella noche de luna llena en un punto no frecuentado y poco vigilado. El tiempo había mejorado y el mar respiraba tranquilidad. Algunos untaron su cuerpo con petróleo para ahuyentar las medusas. Se despidieron con lágrimas en los ojos y frío en el cuerpo. Iban a estar muchas horas en alta mar y el miedo a la oscuridad y a lo desconocido los tenía con el alma en vilo y el desconcierto en sus miradas. En una mano, la foto de los padres y en la otra, un rosario. Los dos hermanos montan en la patera que atrevida se hace a la mar.
Sufrimiento y esperanza. Los cuerpos se adormecen y las almas se rebelan. Las horas pasan y el mar los envuelve en olas de plata. De vez en cuando les da un respiro, pero sólo es una trampa. Los estómagos vacíos, los labios secos, el calor abrasador y las horas que pasan.
El horizonte a lo lejos se engrandece a sus miradas. Parece que están llegando. Se ven luces de algún faro.
- ¡No te preocupes, hermano! Cuando a tierra firme arribemos, se calmará nuestro espíritu. Trabajaremos sin tregua y ganaremos la batalla.
El engaño ya es notorio. A la mar son lanzados, a su suerte abandonados. El capitán no quiere ser apresado y media vuelta a la embarcación rápido huye, dejando atrás el acantilado.
Las promesas que les hicieron eran falsas y costosas. Pronto despiertan del sueño. Pronto se rompen sus ansias. Luchan contra viento y marea y la sal sobre ellos el mar derrama. Se dan la mano confiados, pero un golpe certero acaba con la esperanza.
En el puerto les ayudan y les protegen con mantas. Comida y bebida les dan. Calor y cariño en el alma. Unos llegan doloridos, otros hambrientos y resignados. Otros muchos son el tributo que pide el mar.
- ¿Dónde está mi hermano? -en su idioma pregunta el más joven. Nadie le entiende. Nadie le responde. La rabia se apodera de su cuerpo y el dolor de su mirada. Todo ha sido una mentira, una cruel y despiadada mentira.
Un nombre y un apellido. Un número en un listado. Uno de los dos muerto en el intento. Otro lleno de ira por la pérdida de su hermano.
A su país lo devuelven. Sus padres le esperan y entre lágrimas lo abrazan. Él en su herido orgullo, callado.
- No te preocupes, hijo. Por lo menos estás sano y salvo.
Pero saben que lo volverá a intentar. Una vez, otra, y todas las que hagan falta. Sólo quiere regresar al lugar donde su hermano fue enterrado.

24 despertares:

Mijolin dijo...

Precioso relato. Humano y realista a la vez. Esperanzador mensaje. Estoy empezando a leerte e intuyo que me voy a enganchar... de hecho ya te enlacé aquí y en myblog, en donde tengo tambien lo de blogger... Saluditos vecina....

Leodegundia dijo...

Tremendo el dramatismo de este relato como tremanda es la falta de consideración y el aprovecharse de las miserias de los demás para sacar un dinero.
Parece mentira que este comercio de personas no haya sido erradicado todavía.
Un abrazo

alkerme dijo...

Una realidad que hemos terminado por aceptar como normal. Gente que se juega la vida buscando algo mejor en un planeta que nos pertenece a todos. Luego nos jactamos de hablar de universalidad, culturalidad, globosfera, biodiversidad.... y nos quedamos tan anchos. Seguimos sin ser iguales, simplemente somos unos más iguales que otros.
De vez en cuando necesitamos que alguien nos recuerde cómo somos, gracias Livaex.

Migue Mora dijo...

Cuando la necesidad aprieta, la gente se busca la vida. Unos se embarcan para conseguir un trabajo, otros fletan el barco, exactamente para lo mismo. Ninguno es culpable de que en sus países se pase hambre. Alkerme tiene razón, los culpables somos nosotros, los orgullosos desarrollados, que no sólo lo permitimos, sino que en primera instancia fuimos los artífices de su desgracia.

LUCERO dijo...

ufff q historia mas triste y realista a la vez, y luego nos qejamos cuando tenemos algun bache en nuestro dia a dia, q poco apreciamos lo ricos q somos.
besos

Doncel dijo...

Una historia muy triste, pero real.
Te he conocido a traves del blog de TRINI.
Ha sido un placer encontrarte.
Saludos desde mi colina. Antonio

Javier dijo...

Curiosamente toqué el tema el mes pasado. Lo titulé en mi bloc la tierra prometida, coincido totalmente contigo.

Un abrazo

Livaex dijo...

Mijolin: Gracias por tus palabras y tu "enganche". Saludos
Leo: Es una dura realidad. Besos
Alkerme: Terminamos por acostumbrarnos a todo, y aunque nos da pena, no hacemos nada. Besos
Migue: Es verdad, estamos entre los afortunados que miramos esta situación y la vemos como muy lejana, cuando precisamente aquí se está dando todos los días. Un abrazo

Livaex dijo...

Lucero: Es una historia triste, aunque intente dulcificarla. Besitos.
Doncel: Bienvenido a mi sitio y encantada de tener un compañero más. Gracias.
Javier: No sé qué será, pero últimamente parece que estamos "conectados". Ya leí tu estupendo relato. Un abrazo

Dory dijo...

Realidad cruel... nos embullimos en "nuestra realidad" perdemos la objetividad de lo global para centrarnos a veces en "los problemas" diarios... que dura es la vida para algunos y suertuda para otros.. que desigualdad y que impotencia, que dramas personales se viven justo a nuestro lado y solo vemos nuestras minudencias...
Me siento impotente por todas estas historias.. se vivieron, se viven y se viviran y nosotros seguiremos viviendo nuestra vida....

un beso esperanzador...

Dory

Yemanjá dijo...

Livaex, q bien te sabes expresar!!!...Has dibujado con tus palabras la dura realidad...
A todo eso, sólo puedo decir...Q, qué suerte tenemos de tener las vidas q tenemos!...

Un beso muy fuerte!

Isa

Livaex dijo...

Dory: Todos vivimos con la esperanza de un mundo mejor y plural. Besitos.
Isa: Gracias por tus palabras. Un beso.

Trini dijo...

Sólo hacen lo que nosotros, en su situación haríamos. Luchar por un mundo mejor, aunque ese mundo sea una utopía.
Triste y real tu relato. Siempre que veo como arriba una patera y son socorridos en tierra, me fijo en la mirada de miedo, dolor y desesperanza que tienen todos. Una mirada que traspasa conciencias.
Lo peor de todo esto es que algunos se estén llenando los bolsillos con el dolor ajeno, prometiendo edenes donde apenas hay desiertos...

Besos

lágrima de esperanza dijo...

Livaex, siempre que leo o escucho algo referente a este tema no puedo evitar sentir una tristeza enorme. Como ya dije una vez,se arriesgan a morir para poder vivir...qúe ironía ¿verdad? Un relato triste pero precioso y muy humano. Un beso

nickjoel dijo...

van en busqueda de una mejor calidad de vida, huyendo de tantos miedos, de tantasn guerras, de tanto dolor, de tanta hambre, de tanta soledad, de tanta tirania.... ojala la sociedad actual pudiese ser capaza de solucionar esos problemas que tanta miseria le han legado a la humanidad.... me ha llegado tu post.... y mucho

unjubilado dijo...

Dramático pero totalmente real el relato que nos cuentas. Unos lo consiguen, los menos, otros perderán la vida en el intento.
Los que logren escapar del cerco, estarán sin papeles mendigando un trabajo que en ocasiones les será denegado y cuando lo consigan seguirán malviviendo para poder enviar un poco de dinero a su familia.
¡Qué triste!
Un abrazo

Verónica Carmona dijo...

Amiga.

Precioso relato y triste a la vez.

Cada vez que leo cosas como estas me pongo a reflexionar lo valioso de la vida y como en alguna parte del mundo una cabeza lucha por sobrevivir, es loco pensarlo...yo diariamente lucho por ser mejor, por ser feliz...duro es cuando la lucha es por vivir...o como va el mundo...sobrevivir.

Cuidate y espero que estes muy bien junto a tu familia.

Cariños

Verito!

Verónica dijo...

Livaex, tu historia me ha hecho recordar esos ojos inyectados en sangre de sufrimiento sobre sus rostros color chocolate, su miedo cuando los de Cruz Roja se acercan a ellos, los cadáveres que llegan a la playa, las mujeres embarazadas que desembarcan sin sentido, los países inhumanos que rechazan a estas pobres personas, porque, no olvidemos que son personas humanas, con necesidades y sentimientos como nosotros...on vida. Es triste, muy triste...

Y pensar que uno se agobia porque tiene un mal día en el trabajo, o porque el sueldo de fin de mes no le llega para el capricho de turno... somos egoístas por naturaleza.

Un saludo.

Alimontero dijo...

Leyéndote amiga, sentada cómodamente frente al computador, con todas mis necesidades básicas cubiertas...pienso y re-leo tu posteo y siento un dolor tremendo...cuánta injusticia!..entonces pienso en mi familia, veo a mis hijos sanos, hermosos, estudiando algunos otros trabajando... y doy gracias a Dios a la vida y el Universo por esta bendición...
Gracias por recordármelo...

Ali

Livaex dijo...

Trini: Tú lo has dicho. Luchar por un mundo mejor. Unos lo tienen más fácil que otros. Besitos
Lágrima: Gracias por tus palabras. Un beso
Nickjoel: Realmente mi intención es poner un granito de arena en situaciones como ésta, aunque sé que es muy poco. Un saludo
Jubilado: Aquí vemos cada día personajes como los de la historia, desgraciadamente. Saludos

Livaex dijo...

Verónica C.: Tengo la certeza de que tú eres muy solidaria en estas cuestiones. Besitos
Verónica:Es una historia triste, es verdad, pero de vez en cuando nos ponemos en lugar de los más desfavorecidos, y nos viene bien. Un abrazo
Ali:Gracias a ti por leerme y gracias a la vida por todo lo que nos da sin merecérnoslo. Besos

Moony dijo...

¿Cómo no intentarlo una y otra vez?
Hasta dejarse la vida en ese cementerio azul que llamamos mar.

Y cada día más gente y cada día más muerte.

Una y otra vez, una y otra vez.

Un beso grande.

Sofi dijo...

cada vez que me planteo el tema de la inmigración, me parece inverosimil que seres humanos lo tengan tan dificil para sobrevivir, todos deberían tener su oportunidad de estar en un mun do de bienestar. Un saludo

Livaex dijo...

Moony: Supongo que todos lo intentaríamos si estuviéramos en esa situación.Un beso
Sofi: La igualdad... una utopía. Un abrazo

 
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