11 de febrero de 2008

Adiós al carnaval

No piensen por la decoración de mi blog que yo soy una carnavalera por excelencia. Nunca lo he sido y ahora menos. Cuando era "joven", los Carnavales eran de otra manera. Yo recuerdo que la gente buscaba cualquier ropa de las abuelas y una careta insufrible para que no te reconocieran y salías a la calle, dispuesta a reírte de unos cuantos. Yo, a lo más que llegué fue a vestirme de "viuda" en el Entierro de la Sardina. Toda envuelta en negro, guantes y antifaz. Aún así, cuando me encontraba con alguien conocido, me parecía mentira que no me reconociera, y optaba por no hablar para que mi voz no fuera a romper mi pequeña victoria. A mi hermana y a mí nos daba el ataque de risa y nos íbamos a otro lado para reírnos a placer.
Por supuesto, cuando mis hijos eran niños, todos los años mi madre les hacía un disfraz y bajábamos a Santa Cruz a ver la Cabalgata anunciadora o el Coso del Martes de Carnaval. Hoy día, los dos sienten de forma distinta: uno no quiere saber nada de esta fiesta, mientras que la otra se prepara con mucha gracia sus propios disfraces e intenta disfrutar lo que puede.
De los integrantes carnavaleros, yo prefiero a las comparsas, con un ritmo vibrante que te hace mover el cuerpo a su paso.
Las murgas no me hacen tanta gracia porque muchas veces ni se les entiende la letra criticona de sus canciones, y las Agrupaciones Musicales, Rondallas y Personajes Típicos del Carnaval (léase Charlot, Peggy, Fidel, Lechera, etc.), ya están muy "mecanizados", no sé si me explico, parecen un Orfeón que canta a la perfección vestidos de máscaras... Y tampoco es eso.
Los trajes de las chicas que se presentan a Reina del Carnaval me parecen espectaculares, pero cada vez se alejan más de lo que para mí es un "traje". Son artilugios que a trozos se van colocando encima de las jóvenes, que pueden pesar una exageración de kilos, que deben ir arrastrando y le quitan toda la gracia al andar.
En los últimos años ha tomado mucho auge en la vecina y bonita isla de La Palma, la "llegada de los indianos".

Es un acto que representa a los señores ricachones que regresan de las américas vestidos de blanco, haciendo ostentación de su fortuna, acompañados de sus criadas y envueltos en una nube de polvos de talco o harina como signo de fecundidad. Yo todavía no he tenido ocasión de verlo, pero mi cuñada Marisol dice que merece la pena.
Bueno, el Carnaval se acaba por este año, y ya tenemos la Semana Santa encima...

9 despertares:

Trini dijo...

y ahira es cuando comienzan las fiestas en mi tierra. Nunca me he vestido de nazarena, cosa que siempre me quedará en mi lista de pendientes. Y de flamenca, sólo me vestía mi madre de pequeña:(
Me gusta más la Semana Santa que la Feria, y participo más en ella, aunque ya la edad no está para correr tras los Pasos.

En fin, que aunque no participemos y nos gusten poco, son las fiestas de nuestras amadas tierras y eso lo llevamos con orgullo.

Besitos
http://poemasdeshanna.blogia.com

Moony dijo...

Me gusta el carnaval de Tenerife. Me gusta mucho porque sigue siendo popular y participa muchísima gente. Con alegría.
No sé, son fiestas que se viven en grupos, en las que no hay distinciones y todo el mundo se lleva bien.
Echo en falta eso entre mis conciudadanos cercanos :)
Me gusta la alegría que desprenden, la ilusión. tantas cosas...

Un beso, Ligia.

alkerme dijo...

Va a resultar que sí eres una Carnavalera... bandida...
con tu permiso voy a enlazarte en mi blog, un saludo y feliz semana.
Gracias.

Livaex dijo...

Trini: La Semana Santa de tu tierra es una de mis asignaturas pendientes, que espero probar y aprobar cualquier día. Besos
Moony: Tienes razón en lo que dices. La gente se lo pasa super bien y para la cantidad de personas que se reúnen en esos días, hay que decir que reina el buen ánimo y la diversión.
Alkerme: La verdad es que hoy día son una simple espectadora. Encantada de que me incluyas en tus enlaces. Gracias y besos.

Javier dijo...

La verdad es que me he disfrazado un par de veces. No disfruto demasiado con el tema.
Saludos

Leodegundia dijo...

Antes el carnaval tenía ese componente de espontaneidad, ahora todo es demasiado estudiado. En fin, ya se acabó el carnaval y comienzan los desplazamientos de la Semana Santa, tiempo que antes era de recogimiento y ahora es de huida hacia otros lugares, parece como si todo el mundo quisiera abandonar por unos días su lugar habitual de residencia.
:-) Bueno, algunos nos tendremos que quedar en casa.
Un abrazo

MARISA dijo...

Que envidia nos das con poder disfrutar de esa tierra maravillosa y de esa fiesta llena de color y calor.
Sigue disfrutando y viviendo... y sigue publicando cosas maravillosas. Te sigo leyendo.
Por cierto, hoy he visto un comentario tuyo en mi blog y te diré que me hace mucha ilusión, pues casi nadie me escribe nada.
Un beso fuerte.
Marisa

Anónimo dijo...

Yo también recuerdo esos bailes en la calle gracias al altavoz del Teatro Leal, a Ramallito con su cámara de fotos en ristre y al Fetenito y cía vestidos de lechera. Lo mejor, nuestros días de viudas.
Mon

Livaex dijo...

Mon: Siempre en humor. Siempre Fetenito.¡Qué recuerdos! Besos

 
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