18 de octubre de 2007

¡Tierra, trágame!

Íbamos dando un paseo calle arriba y calle abajo mis amigas y yo, cuando apenas teníamos quince años, pero ya despertábamos los apetitos de los chicos que también andaban buscando alguna chiquilla a la que arrimarse.
Uno de ellos más atrevido que los demás, empezó a caminar insistentemente detrás de nosotras, diciéndonos una serie de sandeces más que de piropos. Por lo pesado y la poca gracia que tenía el chico, me estaba poniendo nerviosa, y aunque al principio no le hacía caso, llegó un momento en que me parecía más una lapa intentando agarrarse a una roca, así que opté por decirle a voz en grito:
- ¡Haz el favor de dejar de no seguirnos, estúpido!.
Las carcajadas sonaron a mi espalda. Las de él y las de mis amigas. Yo no acertaba a encontrarle la gracia, hasta que el chico me contestó:
- Pues eso hago. Seguirte, Ja, Ja.
Desde entonces procuro medir mucho las palabras…



-¿Qué edad tienes?
- Treinta y cinco años –contesté, después de unos segundos sin reaccionar. No podía creer que aquel niñato que me había tocado como pareja en el gimnasio unas cuantas veces, para hacer unos ejercicios en la sesión de mantenimiento, tuviera el atrevimiento de preguntarme la edad. Si apenas nos conocíamos de vernos los martes y jueves…
- Perdona –me dijo con cara de mofa- pero te pregunté ¿qué hora tienes? no ¿qué edad tienes?
- Ah, lo siento, son casi las y media.
En ese momento creí que el mundo se me venía encima. ¡Maldito niñato! Se estaba riendo con cara de ganador y yo disimulaba como podía, esperando que se acabara el tiempo para salir corriendo.
Y encima me estaba quedando sorda…

Desde entonces, también intento afinar más el oído.

12 despertares:

Gustavo dijo...

ji ji ji ji


:-)

leodegundia dijo...

:-)) Muy simpático, cosas así nos tienen pasado a todos unas veces por acelerados y otras por no prestar la suficiente atención. Pero mirándolo por el lado bueno, si no te hubieran pasado estas cosas ahora no podrías contarlas para regocijo de tus lectores.
Un abrazo

•°¤*(¯`° (Bett) °´¯)*¤°• dijo...

jajajaja! pero que entretenido!

No te tiene que dar verguenza Ligia! eres estupenda!

Un abrazote!

alnitak dijo...

jajaja!! :)
La verdad es que es bastante gracioso!muy divertido!

alkerme dijo...

Muy buenos, siempre pensamos que "eso" tan horrible sólo nos ocurre a nosotros. Yo tengo una lista interminable de cosas que me han hecho sentir verguerza. Hay que reirse, mejor en compañía, claro.
Un beso.

osset dijo...

Quizas no se reia de ti sino con tigo.
Esos momentos de azoramiento lo tenemos todos incluso el, seguro.

Por cierto dice mi pareja que te felicite de su parte porque de la gente que leemos juntos eres la que mas le gusta.
un beso de su parte

Trini dijo...

Jajajaja, Ligia, de estas cosas me pasan a mi montones, pero no ya ahora de mayor, sino de toda la vida jajajajaj. Lo mejor es reirnos de nosotras mismas, qué remedio.
En el momento ponemos mucho cuidado en no errar de nuevo, pero con los días se nos olvida y, ala, otra vez a meter la gamba:):):)

Besitos wapa

Batsi dijo...

jajajajaja, de esas nos ha pasado a cada uno, te lo aseguro :D

Livaex dijo...

Gus: Ja,ja.
Leo: La verdad es que me río sólo de pensarlo.
Bett: Ya no me da vergüenza. Hace ya tantos años!
Alnitak: Bienvenida a mi casa y al mundo de los blogs. El tuyo es precioso.
Alkerme: Hay que reirse, claro. Gracias por tu visita
Osset: Muchas gracias a ti y ¡cómo no! a tu pareja por leerme y pasarlo bien. Es un halago. Un abrazo

Livaex dijo...

Trini: El hombre (en este caso la mujer) es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Besos
Batsi: Gracias por el comentario y un abrazo.

Verónica Carmona dijo...

jajaja sii, suelen pasar ciertos bochornos en los que a una le gustaría incluso ser una avestruz para clavar la cabeza debajo de la tierra!!


me encantó tu escrito y me divertí mucho

cariños

Verito!

Livaex dijo...

Gracias, Vero, por tu comentario. Un beso

 
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