19 de abril de 2007

Mar

Paseaba sola por aquella avenida que bordeaba la playa. Aunque casi estaba oscureciendo, todavía quedaban unos niños bañándose divertidos en el mar. Le entró un escalofrío. Estaba intentando tomar una decisión, pero tenía miedo a equivocarse. El olor a mar le llegaba, inundando todo su espíritu. Lo había echado mucho de menos, y no entendía cómo había estado tanto tiempo lejos de la isla. Sabía que algún día volvería, pero nunca imaginó que fuera en aquellas circunstancias. Unas gotas salpicaron su rostro y se sintió afortunada. Se detuvo apoyándose en la barandilla y allí estuvo un buen rato escuchando el incansable vaivén de las olas. Miró el horizonte donde casi se fundían el cielo y el mar, el inmenso mar. Ya los niños se habían ido, y ella no sabía qué hacer. Inspiró profundamente y decidió regresar.

7 despertares:

Anónimo dijo...

Me ha llamado la atención la pintura de la chica mirando el mar. Posiblemente me he sentido identificada...
despues he leido tu relato. Me ha encantado. Te felicito, por tu expresión, por tu sencilez y honestidad en lo que sientes. Por compartir.
Mil gracias!.

Livaex dijo...

Mil gracias a ti por leer mis relatos. Seguiré compartiendo.

Verónica Carmona dijo...

muy bueno el relato. Personalmente considero que siempre son buenos relatos los que traten del mar, de hecho casualmente llegué a tu blog porque puse en imágenes la palabra mar y me mostró la pintura que es muy bella.

debo confesarte que siempre he tenido una conexión muy especial con el mar, siento que cuando voy a trotar a la orilla del sublime mar, mi alma se transporta...y mis preocupaciones desaparecen.

cariños y te espero en mi blog


Verito!

Javier dijo...

Es difícil vivir alejado del mar.

Saludos

Livaex dijo...

Verónica, gracias por encontrarme. Ya fui a visitar tu blog. Un saludo.
Javier, gracias a ti también. Tienes unos hobbys muy interesantes envueltos en mar. Un saludo.

dijo...

Muy interesante relato, me sentí muy identificada con tu blog, realmente inspirador...

Saludos desde Asunción

EternityProjekt dijo...

También me siento identificada con la niña del oleo..
cuantas veces he caminado sóla, pero que pocas veces la dicha de estar al lado del mar, que ganas de escapar de todo que me ha causado daño...y que yo quizás provoqué a que fuese así..
saludos!!

Marcela

 
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