9 de marzo de 2007

Una carta de amor


“¿Te sigo teniendo, como me tienes tú a mí? Pensé que la distancia era el olvido, pero ahora sé que lo nuestro nunca lo podremos olvidar. Pasarán más de mil años, como dice la canción, y seguiremos siendo cómplices, seguiremos siendo dos conocidos, de los que nunca nadie podrá imaginar que somos algo más, que hemos vivido intensamente los momentos que hemos podido, y que siempre nos quedará el deseo de vivir juntos algún momento más.
Nuestro encuentro de hoy me lleva a refrescar los pensamientos y los sentimientos pasados. ¡Qué caprichosa es la vida! Siempre te dije que te encontré demasiado tarde. Pero quizá es mejor que haya sido así. Seguro que no hubiéramos pasado tan buenos momentos como los que hemos tenido. O sí. ¿Quién sabe? Lo que está claro es que de aquí en adelante, sólo serán recuerdos en nuestra memoria, porque ya nos hicimos la firme promesa de contarlo sólo en determinadas circunstancias, que únicamente sabemos tú y yo.Si lo pensamos bien, es una pena que no podamos gritar al mundo lo que hubo. Digo bien, lo que hubo, porque después de lo que me has contado hoy, me has dejado reflexionando que quizá yo esperaba más de ti que tú de mí. Pero bueno, no quiero pensar en eso.
Sólo quiero recordar nuestro amor, por supuesto, sin ánimo de volver a romper la monotonía de nuestras vidas, de la rutina que nos queda por vivir.Sólo quiero recordar nuestras escapadas durante casi tres años. Perfectamente cronometradas, viviendo al máximo cada momento porque sabíamos que teníamos que aprovechar muy bien los minutos que siempre nos parecían escasos. El riesgo que asumíamos siempre nos ponía un nudo en la garganta, hasta el momento en que nos encontrábamos en el "rincón de nuestros pecados", y ya entrábamos en otro mundo al que no tenía acceso nadie más, interrumpidos alguna que otra vez por ruidos extraños que durante segundos nos hacían presagiar toda clase de desdichas, pero al mismo tiempo nos mantenía más unidos y dispuestos a todo ante la posible adversidad. Afortunadamente, sólo quedaron en pequeños sustos que luego comentábamos riendo, y nos mostrábamos valientes y confiados ante la imposibilidad material de que ocurriera.
Recuerdo tu disponibilidad a escucharme, a comprenderme, a hacerme sentir la mejor, la más bella, la más afortunada y la de más valía entre las que estaban a mi alrededor. Recuerdo tu ternura y cariño en mis momentos difíciles. Recuerdo tus sabios consejos a pesar de tu juventud, y recuerdo cuando tú también, de vez en cuando, me confiabas tus secretos, y lo que reíamos juntos.
Mi vida vuelve a estar vacía de fantasías y llena de rutinas y de silencios, que se interrumpen de vez en cuando, muy de vez en cuando, con el sonido de tu voz. ¡Ay, amor! Qué lejos. Qué lejos me parece en el tiempo lo vivido, pero qué cerca en el sentimiento. Sentimientos de cariño, de locura, de pasión, de entrega, de deseo, de ternura, o como diría mi cantante favorito, de "algo misterioso y eterno, más inmenso que la inmensidad, y tan simple como la palabra: te quiero".
Deseo que tú hayas sentido lo mismo, que se mantenga viva la llama del amor, por si algún día, en nuestro camino, en este mundo o en el siguiente, nos volvemos a encontrar.”

0 despertares:

 
Copyright (c) 2010 DESPERTARES. Design by WPThemes Expert

Blogger Templates and RegistryBooster.