24 de marzo de 2007

Silencio

Sileeeencio, nanino nino nino sileeeencio. Y sigue. Es que no se me va de la cabeza esta canción. Qué pesadez. Tengo que pensar en otra cosa. Tengo que dormirme, que mañana no me levanto. A ver qué hora es. Dios mío, pero si son las tres y media. Sileeencio, nanino nino nino sileeeencio. Me cago en diez y en todo lo que se menea. Y encima de Bisbal. Eso es por tener la radio encendida todo el día. No sé cuántas veces la repitieron. Bueno, me tengo que olvidar. Voy a intentar contar ovejitas. Me imagino que van saltando una cerca para ver si me relajo: una, dos, tres, cuatro, cinco, seis….. dieciocho, bueno, esta es una patosa y no salta ¡fuerte simplona! Pero qué coño hago yo contando ovejas en vez de estar durmiendo. Sileeencio, nanino nino nino sileeeencio. Y jode otra vez el Bisbal. Me duele un poco la cabeza. Me tenía que haber tomado un eferalgan o algo con la cena. Bah, esto se me va en cuanto me duerma. ¡Ay, Dios mío! Las cuatro y yo todavía sin pegar ojo. Me voy a cambiar de lado que a lo mejor tengo presión en el corazón y eso es lo que no me deja dormir. Presión en el culo es lo que tengo. Tal vez es la almohada, que es pura incomodidad. Mañana mismo, qué digo, hoy mismo me voy a comprar una nueva porque ésta ya está para el arrastre. Sileeencio, nanino nino nino sileeeencio.. Bueno, tú sigue. Ya no me falta sino que me dé un calambre en las piernas, o que me pique el culo. A lo mejor es que tengo el azúcar por los cielos y me saldrán lombrices. Mi madre me decía que no le diera a los niños mucha azúcar porque le saldrían. Y después ella le mojaba la chupa en leche condensada… Pero bueno, por qué me pongo ahora a pensar en mi madre… Si te digo que lo que tienes que hacer es dormirte y olvidarte de todo. Sileeencio, nanino nino nino sileeeencio. Y el nanino nino nino que será, algo de en el más puro silencio, o en el más duro silencio. Y a mí qué me importa. Bueno, está bien, mañana lo miro en Internet, por lo menos para cantarla bien. Voy a intentar poner la mente en blanco a ver si me duermo. ¿Y cómo se hace eso? Pues trata de imaginar que todo tiene el color blanco. Ay, blanco, no, que si me quedo “en blanco”, no sé ni quién soy. Pues negro. Qué va, qué va, que me parece que lo voy a ver todo “negro”. Pues verde, que ya me tienes harta con tus exigencias. Verde es más bonito. Verde de los prados tranquilos, verde esperanza de que todo vaya bien y de que me pueda dormir pronto. Verde del mar en silencio, silencio, sileeeeencio nanino nino nino sileeeencio. No puede ser. Las seis de la mañana. Se puso en marcha la radio-despertador. Y encima el Bisbal de las narices cantando otra vez. ¿Será posible? “Silencio, eterno y mudo como el recuerdo del amor que tú me diste. Silencio”.

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