Voy a buscar un asiento en el parque. El más solitario, el más apartado. Sí, ese estará bien. Desde aquí puedo ver todo lo que sucede, o casi todo. Esperaré por él. Siempre he sido muy paciente.
Con disimulo miraré el periódico, sin leer sus letras. Sólo escucho las palabras que se mueven a mi alrededor.
Me está entrando sueño. No aparece. Pierdo la noción del tiempo. ¿Cuánto ha caminado el reloj? Media hora, una hora…
Intentaré concentrar mi búsqueda. Si viene, lo hará por aquella esquina, está claro. Justo por donde me ciega el sol. Me coloco las gafas de sol, para poder observar mejor.
Tarda mucho y tengo ganas de dormir. Las pastillas me están haciendo efecto, seguro. No debí tomar tantas. Me cuesta mucho mantener los párpados abiertos y ni siquiera puedo sostener la cabeza. Tengo que estar lúcida para poder hablar con él. Pero tengo frío… y sueño.
Por fin. Ya lo diviso. Viene hacia aquí. Y viene solo. Está muy lejos todavía, pero parece que me sonríe. Ahora una espalda me tapa su visión. Esperaré a que esté más cerca. Me tengo que levantar para que me vea, pero este banco me tiene atrapada.
Sí, me ha visto, y me sonríe… Me abraza. No, no es a mí. Rodean la espalda de otra mujer… Y ella se deja querer. Se cogen de las manos y ríen.
Pero… mírame, estoy aquí. Ven, por favor. No puedo levantarme. Mis pies se anclaron en el asfalto. Gritaré más fuerte. Soy yo. Escúchame…
Pasa de largo ante mi espectro invisible. No me ve, ni me escucha.
Aquí me quedo. Aturdida. Mis ojos, una fuente de mar…
Con disimulo miraré el periódico, sin leer sus letras. Sólo escucho las palabras que se mueven a mi alrededor.
Me está entrando sueño. No aparece. Pierdo la noción del tiempo. ¿Cuánto ha caminado el reloj? Media hora, una hora…
Intentaré concentrar mi búsqueda. Si viene, lo hará por aquella esquina, está claro. Justo por donde me ciega el sol. Me coloco las gafas de sol, para poder observar mejor.
Tarda mucho y tengo ganas de dormir. Las pastillas me están haciendo efecto, seguro. No debí tomar tantas. Me cuesta mucho mantener los párpados abiertos y ni siquiera puedo sostener la cabeza. Tengo que estar lúcida para poder hablar con él. Pero tengo frío… y sueño.
Por fin. Ya lo diviso. Viene hacia aquí. Y viene solo. Está muy lejos todavía, pero parece que me sonríe. Ahora una espalda me tapa su visión. Esperaré a que esté más cerca. Me tengo que levantar para que me vea, pero este banco me tiene atrapada.
Sí, me ha visto, y me sonríe… Me abraza. No, no es a mí. Rodean la espalda de otra mujer… Y ella se deja querer. Se cogen de las manos y ríen.
Pero… mírame, estoy aquí. Ven, por favor. No puedo levantarme. Mis pies se anclaron en el asfalto. Gritaré más fuerte. Soy yo. Escúchame…
Pasa de largo ante mi espectro invisible. No me ve, ni me escucha.
Aquí me quedo. Aturdida. Mis ojos, una fuente de mar…














